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Opinión

Como anillo al dedo, el Ejército a las calles

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Columnas / Política y Politiquería

Por. Lucero Pacheco Martínez

La Crisis del Covid- 19 está precipitando las decisiones que se toman en Palacio Nacional, luego del pésimo desempeño del Gobierno de la 4T. La Pandemia solo ha evidenciado el fracaso del modelo de desarrollo nacional que ofreció el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Apenas un mes después de que las autoridades de Salud Federal anunciaran la alerta por el Coronavirus, el 2 de abril, el presidente de la República, aseguraba que la crisis de salud y económica originada por el coronavirus era “transitoria” y que incluso le venía “como anillo al dedo” a su gobierno, para afianzar el propósito de la transformación que quiere concretar en el país.

De ese tiempo a la fecha, echó atrás las inversiones del sector privado en energías limpias, ha desacreditado las menciones económicas del INEGI (cuando le conviene), publicó un decreto para que las Fuerzas Armadas puedan seguir efectuando tareas de seguridad pública hasta 2024, ha propuesto medir el bienestar y felicidad en lugar del PIB, recortó el presupuesto a Conanp, va tras las Afores, y lo más reciente, quiere desaparecer el Conapred, y esto es sólo un ejemplo, en lo que va de la crisis sanitaria; mientras su vocero de salud se encarga de hacer y deshacer las cifras de contagios y muertes por Covid en el país, el Presidente trabaja en afianzar los propósitos de la 4T.

Sobre el decreto que obliga al Ejército a regresar a las calles, el pasado mayo, el Gobernador del estado, presentó una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), para que sea este ente quien delimite los alcances de la intervención de las Fuerzas Armadas, con el fin de que sean claros para los gobiernos de entidades federativas, los militares y la población.

El presidente es incongruente y torpe, porque a pesar de haber criticado durante su campaña el uso del ejército en tareas de seguridad y de prometer un cambio profundo en la estrategia, planteó modificar la Constitución para hacer legal lo que la corte declaró ilegal.

En lugar de usar su histórica legitimidad política para hacer frente al avance militar, propuso la creación de la Guardia Nacional. Con un añadido: al quedar afianzada en la Constitución, la participación militar en tareas de seguridad pública, que se convertirá en una política pública permanente muy difícil de revertir.

Se trata de una fórmula que contradice todas las bases morales de la 4T, contradice todo el discurso que el presidente construyó en más de 10 años, cuántas veces no escuchamos decir a AMLO, ¡voy sacar al ejército de las calles!, ¿porqué entonces hace lo contrario?, ¿para qué tener al ejército en las calles si no combaten a la delincuencia organizada? Al contrario hemos visto como los grupos de Crimen Organizado en el país se apoderan de los territorios como en una especie de pax narca.

El discurso de López Obrador, siempre ha sido muy agresivo con sus adversarios políticos y sus críticos, y muy consecuente con los líderes de los cárteles. Recuerdan el “abrazo no balazos”, entonces ¿para qué el ejército en las calles?

Dejo esta reflexión al aire, el 2021 está en peligro, ya no garantiza el triunfo abrumador de su movimiento, por la vía democrática. La Pandemia desnudó el mal ejercicio del gobierno de AMLO, los mexicanos están molestos y decepcionados del gobierno de Morena, así que éste es el momento que han elegido adelantar el golpe de la 4T.

Al tiempo.

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