Connect with us

Opinión

Y es que los ángeles, vuelan

Published

on

Ethel Riquelme.

En las fuerzas armadas mexicanas, Felipe Ángeles es un personaje claroscuro, rechazado por los principios castrenses. En los libros editados por la Sedena se le cita así: “pocos revolucionarios han estado tan sujetos a críticas y opiniones contradictorias y, para muchos, los motivos de sus actos son incomprensibles”. Igual de incomprensible es el rol que hoy juegan los militares en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Desde que en conferencia de prensa el presidente anunció que el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se llamaría «Felipe Ángeles», ni más ni menos en los terrenos de la base militar de Santa Lucía y con el trabajo de los propios soldados, el estupor se apoderó de historiadores, académicos y expertos en disciplina militar.

Ayer, durante la presentación del anteproyecto de aeropuerto se palpaba la molestia, la inconformidad y no sólo por la provocación que el nombre conlleva en la ideología castrense, por más intento presidencial a justificarlo, sino por el enorme “paquete” que el mando civil ha dejado al ejército y su cuerpo de ingenieros; una gran papa caliente que completita se le ha asignado a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Solitos, los militares han aceptado el desarrollo y las consecuencias, el presupuesto y el anteproyecto, el debate y el posible desprestigio por la construcción de una obra que, en términos exactos, le corresponde a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a la Dirección General de Aeronáutica Civil y a la cual no sólo le resta el estudio de impacto ambiental –obligado por más que el mecanismo de consulta lo haya avalado— y los resultados de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) y la Organización de Aviación Civil  (OACI) que han reiterado su oposición técnica.

Estas últimas instancias son dependientes de la Organización de las Naciones Unidas que, si fue considerada por el gobierno mexicano para apoyar la venta de la flota presidencial, deberá ser tomada en cuenta para el dictamen técnico del nuevo aeropuerto.

El comunicado de prensa que acompañó la presentación del anteproyecto del Aeropuerto fue elocuente. Una obra que conlleva la participación de tantos actores e instituciones mostró únicamente el logotipo de la Defensa Nacional, así, solitos, pero con mucho protagonismo y excesivo presupuesto.

Si esto resulta inexplicable, por qué sería menos absurdo que la obra lleve el nombre de «Felipe Ángeles», el general de incuestionable conocimiento en las armas, técnica de guerra, estratega de combate y ex director del Colegio Militar que fue dos veces exiliado –a Francia y Estados Unidos– por indisciplina y que desafió al gobierno de Venustiano Carranza, el ícono de la vida institucional y creador de las fuerzas armadas, cuyo busto de casi 4 metros engalana la entrada marítima a México en el puerto de Veracruz y el hall de la Secretaría de la Defensa Nacional en Tecamachalco.

Basta leer el libro de bolsillo Felipe Ángeles y los Destinos de la Revolución Mexicana de la colección Bibliografía del Mando, escrito por Odile Guilpain y editado desde hace 20 años por la Sedena, para saber lo que los militares piensan del “héroe” que llevará el nombre del aeropuerto que construyen en sus propios terrenos.

Con tanto pionero de la aviación en México, sólo se me ocurre una explicación al bautizo del nuevo aeropuerto y es que, en la lógica de la Cuarta Transformación, colmada de metafísica y surrealismo, pues sí, los Ángeles tienen alas y vuelan, como los aviones. Ha de ser por eso.

/www.elarsenal.net

Continue Reading

Comunidad Educativa

El Oyamel - Comunidad educativa
A %d blogueros les gusta esto: