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Opinión

Videgaray vuelve al rescate

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Luis Videgaray posee una cualidad sin la cual es imposible avanzar en política: imaginación. Tiene visión para divisar, desde muy lejos, lo que Héctor Aguilar Camín describe como “esos cruces de vive o muere que hay en la política”.

Es un tecnócrata-político (o un político-tecnócrata) de los que Zedillo sacó de juego cuando en 1994 él cometió el Error de Diciembre, al hacer depreciar al peso más del 100 por ciento y provocar una crisis de repercusiones mundiales: el Efecto Tequila.

Videgaray sabe que la política siempre está apurada. Más aún, sabe que en “esos cruces de vive o muere”, la política alcanza un velocidad inaplazable. Es entonces cuando Videgaray no pide permiso para trabajar: simplemente toma el mando.

Ahora, en momentos en que el Pacto por México hacía aguas, otra vez resurgió como el hombre más influyente y poderoso del Gabinete de Enrique Peña: a pesar de ser el secretario de Hacienda y no de Gobernación, operó personalmente el salvamento del Pacto.

Un día antes del evento en que el mandatario y los presidentes del PRD, PAN y PRI reflotaron el acuerdo al que Peña apuesta para mantener la gobernabilidad y conseguir las reformas, voló con su jefe a Campeche y desde el aire hizo los últimos amarres con Zambrano, Madero y Camacho.

Salvó el Pacto sin dirigir la política interna, como salvó la imagen del entonces candidato Peña, tras el Error de la FIL y del “no soy la señora de la casa”, al encargarse del diseño y estrategia de comunicación, que hasta ese momento no tenía en sus manos pese a ser Coordinador de Campaña.

Al igual que en febrero le dio al Presidente el punto que le urgía para sacar la Reforma Educativa: eliminó el obstáculo que significaba Gordillo al provocar su encarcelamiento mediante la inteligencia financiera de Hacienda, que le detectó operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Pero después de conseguir reformas educativa y en telecomunicaciones, el acento del Presidente en la seguridad y en mantener el Pacto alejó el concurso de Videgaray de las prioridades de su jefe hasta que el Pacto casi fracasaba por desaseos en… la política interna.

Como sea, Videgaray es el hombre del Presidente desde que éste planteó convertir a México en una potencia emergente efectiva y el trabajo estratégico del gobierno exigió mayor calidad: economía ligada a política interna y a relaciones exteriores.

Falta que tome el tema de la seguridad, donde la idea del Presidente no ha sido entendida. Será la única manera para que el Presidente concrete su estrategia de convertir a México en potencia y someter los poderes facticos para tener una presidencia democrática fuerte.

Peña lo sabe. Por eso Videgaray volvió a ser su hombre fuerte único.

Por: Rubén Cortés / elarsenal.net

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