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Opinión

¿Problemático 2.0?

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Por supuesto que hubo una Rosario Robles Berlanga, antes de los videoescándalos que contaminaron para siempre al PRD.  Y otra, incluso anterior, aquella que en 1985 –con su hija Mariana y su entonces esposo, Julio Moguel– vivió en carne propia los estragos del terremoto que asoló a la Ciudad de México.

En aquellos años, la joven economista trabajaba en el Centro de Estudios del Agrarismo en México. Y tuvo escaso trato con un colega, Carlos Rojas Gutiérrez, quien se convertiría en coordinador del Programa Nacional de Solidaridad, y más adelante, en secretario de Desarrollo Social del régimen priista.

Han pasado tres sexenios desde entonces. Y los lazos tenues que antes los unieron, ahora se estrecharon. Rojas es titular del Fonaes, tiene como jefa a la ex dirigente izquierdista, y como antaño, tiene una participación activa en la definición de las políticas públicas de combate a la pobreza y la marginación.

Tales historias, aun vigentes, están escritas en primera persona, de puño y letra de la actual secretaria de Desarrollo Social, quien las plasmó en su libro Con todo el corazón, una historia personal desde la izquierda (Plaza & Janes, 2005). Allí queda encapsulado el ideario que alguna vez ella siguió y del que seguramente –sin ironías o menoscabos– todavía definen su desempeño como servidora pública.

Ciertamente, el paso del tiempo las ha difuminado. Muy atrás han quedado los años del activismo sindical de Robles Berlanga. Y las luchas políticas que libró al lado de Saúl Escobar, primero, y después de Julio Moguel.

Los años de la oposición feroz a la política asistencialista del salinismo, cuando los subsidios populares “solo servían para alimentar las lombrices que se alojaban en los estómagos de los pobres”, como ella misma señalaba.

En aquella época –como ahora– el gobierno federal emprendió una cruzada para acabar con la indigencia, tanto en las ciudades como en las zonas urbanas. “No se trataba ya de promover el desarrollo ni el empleo, sino de simplemente administrar la pobreza para que no se convirtiera en caldo de cultivo de conflictos sociales”.

Robles Berlanga fue diputada federal en 1994. Venía de ser secretaria de Movimientos Sociales del CEN del PRD –que entonces encabezaba Porfirio Muñoz Ledo– y en la 56 Legislatura estuvo al frente de la Comisión de Desarrollo Social, que se instauraba por primera vez en San Lázaro.

“Desde ahí desplegamos iniciativas de debate y discusión sobre la pobreza en México”, escribió la ex presidenta nacional del PRD, “y la crítica a las políticas asistencialistas impulsadas por los últimos gobiernos neoliberales”.

En febrero de 1995, en Zacatecas –que entonces gobernaba Arturo Romo– la Sedesol convocó a una reunión preparatoria para la delegación mexicana que asistiría a la Cumbre Mundial de Desarrollo Social, a realizarse en Copenhague. La mesa directiva había designado a Robles y a Guillermo González Guajardo como representantes de la Cámara de Diputados, quienes tuvieron la mala suerte que en el vuelo, una azafata derramara sobre ellos un vaso de jugo.

Era una ocasión especial, porque estaría presente el presidente Ernesto Zedillo y también, porque Robles Berlanga criticaría la política social del gobierno federal.

“El secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas, a quien me ligaban viejos lazos desde que trabajamos juntos en un instituto dedicado a estudios rurales, me trató todo el tiempo con respeto y no pretendió censurar lo que había escrito. Sabía que yo no lo hubiera permitido”.

Aquella ocasión –en el clímax del conflicto zapatista– Robles Berlanga pronunció un discurso, que bien vale la pena recordar:

“Es necesario construir una estrategia de desarrollo social, pues no hay política eficaz de combate a la pobreza si se le desliga de las estrategias de desarrollo o no se concibe integralmente, como parte de una acción incluyente. No es posible redimir a los pobres con la mano izquierda, mientras con la derecha se echa a andar la maquinaria excluyente, generadora de desempleo, hambre, marginación, enfermedad y muerte”.

En aquellos años, Robles Berlanga estaba en la oposición. Y logró frenar la famosa “tarjeta para pobres”, que eliminaba el subsidio universal y en especie, a cambio de 70 pesos mensuales intercambiables en determinados comercios.

Lo que antes llamaba “migajas” ahora denomina Cruzada Nacional contra el Hambre.

EFECTOS SECUNDARIOS

EXTRAORDINARIO. Según la senadora Ivonne Álvarez más de 10 millones de niños y jóvenes mexicanos no cuentan con acta de nacimiento. Ese conglomerado equivale a la población que radica en la Ciudad de México. Es por eso que la legisladora ha propuesto a convertir en ley que todos los  niños recién nacidos tengan derecho a tener su primer registro de acta de nacimiento de manera gratuita, así se les da la posibilidad de tener  acceso a seguridad social, a educación, y a evitar delitos como la trata de personas.

CAUSALES. Ya se sabe el racional, detrás de la abrupta cancelación de la presencia de Luis Téllez Kuenzler en la Universidad Iberoamericana. Y es que ayer muy temprano se divulgó que el ex secretario de Comunicaciones y Transportes del sexenio calderonista tendrá que indemnizar a Grupo Elektra, de Ricardo Salinas Pliego. El presidente de la BMV deberá resarcir el daño moral que sus comentarios provocaron a la empresa que registró pérdidas en el mercado accionario el año pasado, aunque no se informó el monto a pagar.

Por: Alberto Aguirre M. / Correo electrónico: [email protected]

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