Connect with us

Opinión

Peña Nieto: ¿Nuevos Amores? II

Compartir con:

Recapitulando: como de acuerdo “a las cifras de los expertos” el peñismo hace una babosada más o menos cada dos meses, nunca tendrá el nivel requerido para engañar a los espías de la principal potencia del orbe. Por tanto, lo mejor que podría hacer Peña, es no convertirse en un estorbo para los Estados Unidos.

 

Pero Peña es en verdad un estorbo para nuestros vecinos. Genera inestabilidad, medio mundo lo abomina y sencillamente es una fuente de problemas, no solo para la CIA y anexas, que no es poca cosa, sino también para los mexicanos, como en Guerrero, Oaxaca, Michoacán y nuestro nuevo niño-talento: Veracruz. Allí con los gringos es lo mismo de siempre: el día que se les antoje, los vuelven a bombardear.

Ya la marina estadounidense ha tenido planes para hacer prácticas de tiro intimidatorias, de nuevo cerca de Veracruz. ¿Cómo rayos van a defender Veracruz con el grupo de cacos de quinta que los gobierna? Los gringos no van a invadir a los veracruzanos: los van a sobornar para que los dejen pasar sin problemas. Y ante eso, Peña no podría hacer más que un “spot” de tv, o balbucear otro de sus discursos irrelevantes, como lo hizo empequeñecido ante Barak Obama. Porque la paz del país es algo que Peña no podrá comprar.

Al peñismo no solo lo odian en la CIA y similares. Lo odian también los maestros de Guerrero y su movimiento Ceteg. Hay ya una revuelta popular en ese estado contra las reformas peñanietistas, que algunos dicen está vinculado con la guerrilla. Yo no tengo pruebas de ello, pero un movimiento de ese tipo es justamente lo que requiere cierto tipo de guerrilla para florecer: la guerrilla que utiliza la fórmula denominada “guerra popular prolongada”. Pero los peñistas piensan que sus magistrales jugadas políticas, no nos van a meter en ninguna guerra, ni popular ni prolongada.

Tres jóvenes fueron recientemente detenidos en Puebla, pues el 5 de mayo pasado pretendían iniciar una revolución (!) contra Peña. Convocaron a una marcha mediante un texto que decía “Estamos preparando la Revolución de México 2013, que dará inicio en Puebla este 5 de mayo”, con el eslogan “Peña no es mi presidente”. Como vemos, Peña es amor.

¿Qué otra cosa requiere la violencia para brotar como la hierba? Odio. Y de producirlo, se encarga Peña y sus monaguillos. Se le odia a Peña demasiado, para ser un tipo que apenas comienza su mandato, pero este odio aparentemente inexplicable tiene, a mi parecer, una razón de fondo en la sociedad mexicana: clases medias en ascenso.

El conflicto, en mi opinión, surge cuando la crecientes clases medias, por definición más educadas que las clientelas muertas de hambre e ignorantes del PRI, chocan con la forma clásica de hacer política del priismo: suciedad de toda clase y pederastas invitados que –obvio- provocan que parte de la clase media considere a la política priista como propia de gente inferior, o de pobres diablos demasiado necesitados de recursos, que por esa razón aceptan rebajarse al nivel de la subcultura del PRI. A la clase media, eso le provocara cada vez más asco.

Todo esto ocurre cuando a la élite peñista de la política económica se le ocurrió que era una buena idea aumentar simultáneamente los precios de los alimentos, la gasolina y las tarifas del transporte público, con lo que están agrediendo a todos los habitantes de “su” país. Como están estrangulando a la gente, ahora hay personas que los quieren derrocar, como los tres jóvenes poblanos.

La elite –en este caso intelectual- también le provocara pavor. Recordemos un caso: en un rato de brutalidad, el señor Héctor Aguilar Camín dijo en el programa La Hora de Opinar, del conductor Leo Zuckermann, que la policía debía entrar a la UNAM a poner en su lugar a los estudiantes (es decir en la cárcel) y que el joven que perdió un ojo el día que Peña tomó posesión, parecía dispuesto “a perder el otro”. Un día después, jóvenes estudiantes, que por su educación pertenecen o pertenecerán a la clase media (que es la parte de la sociedad que vive de vender sus conocimientos) organizó mediante redes sociales, un acto de protesta frente a la empresa Televisa, para increparles, lo que me lleva a pensar que querían vengar la palabrería malsana del genio Camìn, u otras afrentas que atribuyen a la empresa.

Es también espeluznante que el señor Joaquín López Dóriga haya estado azuzando al “entonces gobernador” de Michoacán, Fausto Vallejo, para usar la mano dura contra sus respectivos estudiantes en protesta. Concretamente, López Dóriga por radio le insistía a Vallejo en su pregunta de si “no le iba a temblar la mano” para enfrentar a los estudiantes, ante lo que Vallejo, en uno de sus mejores momentos, se escabullía diciendo “que si le iba a temblar la mano”, pero que aun así actuaría, etc., para salirse luego por la tangente.

Si no dejan de azuzar al priismo represor, a los criadores de cuervos les sacaran los ojos si los encuentran por la calle, para como están las cosas de violentas en el país. Ya cubrieron de escupitajos a otro hombre muy odiado, el señor Carlos Marín; no me extrañaría que haya episodios similares si tratan de inducir a la autoridad hacia la represión de los estudiantes y ahora también de los maestros -y ¿de cuántos más?

Por su parte, si Peña no hubieran comprado su plaza de presidente, si no alquilaran a sus batallones de muertos de hambre –la base electoral priìsta- para que voten por el PRI, si no se hubieran robado los citados 25 millones, si no tuviera pederastas entre sus distinguidos militantes, no se les odiaría. Pero los tienen y por eso deben entender que a la gente le provoque nauseas su presencia ¿acaso esperaban algo diferente? ¿qué no ven que van a provocar un estallido con sus inmundicias?

Y algo más: ¿están orgullosos de los escupitajos pederastas que acogieron en el PRI? ¿es eso lo mejor que pudieron hacer por su país?

Es decir, si no fueran lo que son, no se les odiaría. Desafortunadamente, no es así y su pestilencia genera odio dentro y fuera del país. Y el odio, naturalmente, engendra violencia. Esa violencia en la que inexorablemente se está hundiendo nuestra nación… Con la actual clase dirigente ¿es México un país viable?

El gran problema, es que los demás partidos se están convirtiendo en malas copias del PRI. La subcultura priista se ha extendido como un cáncer al resto de los partidos. Así como los “preciosos” protegidos de los priistas –según se desprende de la versión en línea del libro “Los demonios del Eden”- pueden llegar a abusar de las hijas de sus propios “amigos”, los panistas robaron a manos llenas en el sector energía con Calderón -y con Fox. La izquierda electoral es también una basura, con rateros pulguientos en las delegaciones de Iztapalapa, Coyoacán y Tlalpan.

Todos ellos deberían ser ajusticiados de alguna manera, preferentemente fusilados, desde luego en cuanto la ley lo permita. Nunca podrá derrotarse a la delincuencia, si los dirigentes y los encargados de combatirla, son peores que un gangster.

Por todo ello, para Peña ha pasado la época de los nuevos amores. Lo que Peña ahora cosecha diligente, son nuevos odios. Quienes lo odian en EUA son en un sentido más poderosos que Peña, pues éste apenas controla el territorio mexicano –y eso a medias- mientras que sus nuevos enemigos en la capital estadounidense influyen no solo en la política interna de EUA, sino por ejemplo en Siria, Irak o… México, así como en muchos otros países. Es algo muy extraño. No sé qué “magnetismo inverso” hace a Peña generar odio con tanta rapidez y a tan larga distancia. Como de aquí a Washington.

Por: Ah Muán Iruegas / elarsenal.net

Compartir con:

Más leídas