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Opinión

Monreal: Mensajes Ocultos

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El caso de los Monreal comporta sin duda mensajes políticos subliminales que el gobierno federal envía. ¿Cuáles son? Uno de ellos es que el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto sí nos escucha… a través del Cisen.

El Cisen es la institución, dependiente de la Secretaría de Gobernación, que habría presuntamente descubierto, a partir de escuchas en llamadas telefónicas, las intenciones de asesinar a alguno de los dos Monreal.

Es decir, el Cisen escucha habitualmente, por rutina, a la ciudadanía en general. ¿Qué tipo de rastreo es éste, a nivel nacional, según el cual cada vez que el nombre de algún político es referido por alguna razón, se prende un foco en los aparatos de inteligencia? ¿Qué legalidad tiene esto? La Ley de Seguridad Nacional, en el artículo 19, que describe las atribuciones del Cisen, no incluye -por supuesto- la autorización para espiar indiscriminadamente a la población.

El Cisen se detendría a ahondar sólo cuando en estas escuchas irregulares es mencionado el nombre de algún político -al que le dan un seguimiento normal-, con algún asunto relacionado con la “seguridad nacional”.

La verdad de las cosas es que si el Cisen se ocupara sólo de preservar la “seguridad nacional”, materia real de su competencia, no tendría por qué escuchar a la ciudadanía. Ni tampoco poner especial atención en las opiniones vertidas en torno a los políticos, sean de oposición o no.

No parece muy relevante en términos de ver por la estabilidad nacional meterse en las conversaciones privadas de los ciudadanos y tampoco en las de los políticos, así sea ésta una práctica añeja y cotidiana.

Las probabilidades de que “ciudadanos” conspiren para atentar contra la vida de algún político, comparadas contra las de algunos políticos planeando algo contra ciudadanos a quienes consideren sus enemigos, con desiguales. ¿El Cisen también facilita a la PGR información para detener asesinatos o represión de funcionarios contra ciudadanos? ¿O sólo es redituable cuidar a los políticos? ¿Por qué, por ejemplo, no han detenido un solo homicidio de periodistas?

El seguimiento que se realiza entonces en la inteligencia civil federal tiene un marcado sesgo de control, según el cual los pasos de los políticos son analizados, tiempo completo. No se trata de un servicio de inteligencia especial para “protegerlos”.

En el caso de los Monreal, ha sido una excepción el que el Cisen se haya percatado de que existían esas presuntas intenciones de asesinar a los zacatecanos, y que por haberse enterado del asunto, lo hayan comunicado a la PGR, dándole parte y facilitando la detención de los presuntos sicarios. Si se dieron cuenta de que ese crimen podría cometerse es porque, en jerga de inteligencia, tenían “clavado” a Ricardo Monreal. Porque lo estaban vigilando.

En los años recientes han ocurrido penosamente decenas de asesinatos de políticos de todos los partidos. ¿Por qué el Cisen no detectó ningún otro caso antes e intentó detenerlo? ¿Por qué sólo lo hizo en el caso de los Monreal?

Además, el Cisen, como resultado de sus escuchas masivas, indiscriminadas y cotidianas, podría asimismo, sin duda, evitar el secuestro de innumerables ciudadanos, y lograr la detención de muchísimos delincuentes de alto calibre que sí ponen en riesgo la estabilidad del Estado Mexicano. Pero esto no sucede. ¿Por qué?

La PGR,  a través de Mariana Benítez Tiburcio, Subprocuradora Jurídica, decide revelar que esa dependencia ha sido informada por el Cisen sobre los presuntos sicarios en busca de los Monreal, y decide intervenir, deteniendo a estos sujetos. Decide dar a  conocer en una conferencia de prensa todo este oscuro entramado.

Más allá de si se revelan o no detalles jurídicos a mitad de una investigación en curso (expediente PGR/SEIDO/UEITA/43/2013), no puede pasarse por alto la intención explícita de enviar varios mensajes.

Los mensajes políticos que son enviados a través del caso Monreal son de facto los siguientes:

  1. El gobierno federal sí nos escucha a todos… claro, a través del Cisen.
  2. La información obtenida puede ser revelada cuando convenga al gobierno. Esto es una suerte de amenaza.
  3. El gobierno federal, trabajando de forma coordinada, es capaz de salvar la vida de quien así lo decida. No necesariamente de cualquiera que esté amenazado. Sólo de quien convenga a sus fines.
  4. Y si conviene a sus fines, saldrá a los medios a vanagloriarse de su “triunfo”, el de ser salvadores de vidas, a colgarse medallas, a buscar el aplauso.
  5. Podrían haber optado por dejar que el presunto asesinato se cometiera, pero no lo hicieron. Es decir, los Monreal le deben la vida al gobierno. Deben los zacatecanos ahora mostrar un mínimo de agradecimiento (político). Esto equivale, siendo de oposición, a mantenerte arrodillado, quieto, de alguna forma.
  6. Era mucho más redituable “vender” la idea de que el trabajo organizado del gobierno pudo salvar la vida de los Monreal, que permitir que los asesinaran y quitarse de encima dos opositores. La idea que se proyecta es que este gobierno “cuida” hasta a sus principales opositores.
  7. En el escenario hipotético de que todo esto sea un montaje, es decir, que se trate de un invento, que no hubo nunca una amenaza real contra la vida de los Monreal, el ganador absoluto es el gobierno federal. Con este “relato” de ser los héroes que protegen la vida hasta de los opositores más insistentes, les doblan la mano, los neutralizan, llaman a su agradecimiento, al tiempo que una amenaza queda abierta: si te sales del redil, a la próxima simplemente no vamos a detenerlos y dejaremos que actúen sobre ti…

Por último, no hay que dejar de lado que hay muchas dudas respecto al caso en sí mismo, más allá de los mensajes políticos que conlleva. Por ejemplo, qué rápido habrían confesado todo los presuntos sicarios. Podrían haber dicho cualquier otra cosa, pero no.

Por: Raúl Tortolero / elarsenal.net

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