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Opinión

¡Las desaparecidas que no se ven!

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En México se manejan y dan a conocer cifras dependiendo de las organizaciones que las promuevan o para afectar a determinado gobierno. Cifras que aparecen de la nada o en algunos casos proporcionados a medias por algunas instituciones.

Debemos resaltar que no todos los datos de personas desaparecidas en el país son del sexenio de Felipe Calderón a causa de la llamada “Guerra contra el crimen organizado”. Debemos ser claros, hay otras cifras y situaciones de desapariciones que no son tomadas en cuenta por los gobiernos estatales y federal.

Esas desapariciones de niñas, niños y jóvenes en ciudades o municipios que no tienen los índices de crimen organizado tan altos como las entidades del norte del país, esas desapariciones llamadas forzadas por autoridades u organizaciones criminales.

En los últimos años he sido testigo del calvario que pasan padres o familiares cercanos de las víctimas que salen de casa y ya no regresan a su hogar. En su mayoría son menores de edad con características similares en el caso de las mujeres.

Perfiles que oscilan entre los 13 y 17 años, esto en los últimos años ha sufrido una modificación debido a que se tienen datos que la edad de mujeres desaparecidas en el país llega hasta los 28 años. Delgadas, piel morena clara, además de tener el cabello largo.

Las características perfectas para los “consumidores” de jovencitas que pagan miles de pesos a las organizaciones dedicadas a la trata de personas. Se tienen datos en las Procuraduría estatales, del DF y Federal; sin embargo, hasta el momento no se toman en cuenta para crear fichas o bases de datos de personas reportadas como desaparecidas.

Presentar una denuncia por desaparición de un familiar es un calvario acompañado del dolor, los familiares son cuestionados e incluso al grado de desalentarlos en continuar la denuncia con el desgastado argumento “se fueron con el novio”.

Estas respuestas generan que los afectados, se vean obligados a convertirse en investigadores de medio tiempo. Es decir, cumplen con su empleo normal, en sus horas libres indagan, preguntan hasta obtener resultados que son entregados a las autoridades que solamente los archivan y olvidan.

Hasta cuándo las autoridades de los tres niveles de gobierno tomarán en cuenta las denuncias y lágrimas de los padres de las víctimas para comenzar a trabajar, para encontrar a las víctimas o los cuerpos de las víctimas.

¿Hasta cuándo dejarán las cifras alegre? ¿Hasta cuándo habrá personas preparadas, sensibles y respetuosas en este tema?

¿Hasta cuándo?

Por: Andy Novell F. / elarsenal.net

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