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Opinión

La vuelta de Josefina

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Alberto Aguirre M.

Es “la última parada” en la gira de Josefina Vázquez Mota por la Unión Americana. Con el auspicio de la Asociación de Empresarios Mexicanos, la ex candidata presidencial del PAN desayuna con 26 connacionales radicados en San Antonio, Texas.

 

La “cuota de recuperación” es de apenas 35 dólares para el público en general. Los socios y no socios de la AEM que acudan esta mañana al Club Sonterra tienen la oportunidad de escuchar a la autora del bestseller “Dios mío, ¡hazme viuda!” –el libro de autoayuda que anima a las mujeres a empoderarse y convertirse en seres autosuficientes, que ha vendido más de 400,000 copias– exponer sobre las claves del éxito de los mexicanos que incursionan en Estados Unidos.

La ex secretaria de Educación habla con conocimiento de causa. Después de haberse repuesto de la derrota electoral de hace ocho meses en Dublín y Roma, para posteriormente someterse a una operación de la vista que resultaba impostergable, ha enfocado sus esfuerzos a entrevistar y conocer a los connacionales que dejaron México y han emigrado, como parte de una investigación para un nuevo libro que está escribiendo.

Vázquez Mota ha visitado las principales ciudades de la Unión Americana. Y ahora deberá trabajar en la redacción de su texto, para después definir sobre el siguiente paso en su carrera política.

Desde finales del año pasado, un grupo de militantes del PAN le han pedido que acepte ser postulada como candidata ala presidencia del Comité Ejecutivo Nacional. Inicialmente, los proponentes le pedían que hiciera valer el enorme capital político que representan los más de 12 millones de votos obtenidos en las elecciones federales, sin el apoyo del núcleo duro del calderonismo.

Ella se resiste, cuidadosa de su reputación. Pero el dramático ajuste en el Estatuto partidista le ha hecho revalorar la situación. El nuevo método para elegir a la dirigencia –por voto secreto y directo de los afiliados al partido– la hace una precandidata natural al cargo.

Además, tiene a su favor un realineamiento de los principales grupos al interior del partido, anteriormente unificados por su anti calderonismo y que ahora también están contra el actual jefe nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz, a quien no le perdonan su política colaboracionista con el gobierno de Enrique Peña Nieto y su estrambótica vinculación con el perredismo.

Las condiciones son inmejorables y la ex candidata presidencial –quien maneja con maestría los tiempos políticos– seguirá alimentando las expectativas de quienes le piden que encabece al partido. Su respuesta depende, en gran medida, que el grupo encabezado por el senador Ernesto Cordero Arroyo ratifique lo que ahora mismo ya está perfilado: que vayan juntos por la dirigencia nacional del blanquiazul.

Vázquez Mota estaría de regreso en la política partidista, después de su gira por Estados Unidos y la escritura de su libro. Y la única que podría hacerle frente, por la presidencia nacional del PAN, es Margarita Zavala de Calderón. Sin embargo, es muy poco probable que seamos testigos de ese enfrentamiento.

EFECTOS SECUNDARIOS

NECESARIO. Después de seis semanas de haber sido puesto a consideración del presidente Enrique Peña Nieto, el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia apenas es conocido por 40% de la población, no obstante que la principal demanda ciudadana tiene que ver justamente con la disminución de la inseguridad y el crimen. Y si bien los números no mienten, una cosa son los errores de la comunicación gubernamental y otra muy diferente, las fallas de la estrategia. Un año, para cambiar las actuales tendencias. Ya lo dijo el rector de la UNAM, José Narro: disminuir la violencia y la inseguridad es asunto de largo plazo y demanda la participar de todos los sectores sociales, de los poderes públicos, de las fuerzas del orden y –sobre todo– de la atención a las causas sociales y económicas sobre las que se ha desarrollado este problema.

LANZAMIENTO. En la imprenta está la versión en inglés del libro Dos naciones indivisibles. El camino por recorrer, escrito por Shannon O’Neil, senior fellow en estudios latinoamericanos en el Council of Foreign Relations, para examinar la relación México-Estados Unidos más allá de los hechos ligados a la violencia de los grupos criminales y la horripilante corrupción. El académico reconoce que en las últimas tres décadas, México ha experimentado una transformación sin precedentes hasta convertirse en el tercer socio comercial más grande de Estados Unidos. Y que tan solo para este 2013, el producto interno bruto de la nación azteca tendrá un crecimiento superior al 4%, que superará a Brasil, China y los Estados Unidos, aunque sigue enfrentando grandes retos, incluidos la inseguridad y una serie de reforma estructurales todavía no abordadas. De tal suerte que la agenda binacional tiene como temas prioritarios la inmigración, la integración económica y el combate a las drogas.

 

elarsenal.net

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