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Opinión

La política educativa no debe “dictarla” el Estado o empresarios, sino analizarse con los maestro/as

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El flamante viejo político Emilio Chuayffet, hoy designado secretario de Educación Pública –secretaría pasajera, de descanso, que con Zedillo, Josefina Vázquez y Lujambio se ha convertido en peldaño hacia la Presidencia de la República- sin saber ni un ápice de educación, ha declarado que “la política educativa la dictará el Estado”, no los poderes fácticos. La realidad es que el “viejo zorro” no sabe qué hacer ante las protestas y presiones de la Coordinadora (CNTE) y algunas diferencias con Esther Gordillo, cacique desde hace 23 años del Sindicato (SNTE).

 

Tampoco logra resistir las presiones de los empresarios con X González a la cabeza, de los medios de información como Televisa, así como del alto clero que no deja de exigir la “libertad educativa”. Chuayffet está desesperado porque su compromiso como secretario de Educación, es hacer reformas que actualicen la educación de acuerdo a “modelos capitalistas internacionales”.

2. Ni PRI ni PAN han podido en educación. Después del empuje a la escuela primaria del “Plan de 11 años” en los sesenta y el crecimiento de la educación media superior (CCH, Bachilleres) y superior (las ENEP) en los setenta, puede demostrarse que el neoliberalismo que se inicia en 1982 con la “revolución educativa” reyesheroliana, además del fracaso, fue la continuidad del desplome de la educación pública.

Durante la profunda crisis económica del sexenio de De la Madrid (1982-88) las inversiones en educación se paralizaron y se abrieron las puertas a la inversión privada en las escuelas. Fue entonces cuando se comenzaron a extender teorías privatizadoras empresariales como las becas-créditos, el cobro de inscripciones, los exámenes de Ceneval, el subsidio a la educación privada, la educación compensatoria, las investigaciones para empresarios, carrera magisterial y otras propuestas que buscaban individualizar el trabajo.

3. Con el argumento de la crisis y la falta de presupuesto se comenzó a cobrar “cuotas voluntarias” a los padres de familia, a cobrar servicios burocráticos, retener calificaciones, a no tener derecho de inscripción. Mientras el gobierno desviaba el presupuesto público para favorecer al sector privado, en muchas escuelas había que comprar láminas, vidrios, mesabancos, pizarrones, arreglar sanitarios y muchas más cosas.

Esta misma dinámica privatizadora hizo profundizar el deterioro y desprestigio de la escuela pública y de sus profesores. (Exactamente lo mismo se registraba en el Seguro Social y en el ISSSTE en lo referente a edificios, médicos, medicinas, enfermeras, para dar impulso a las clínicas y hospitales privados). Obvio, el gobierno no puede reconocer esa realidad porque va en detrimento del gobierno como institución; pero si no tiene capacidad para entender lo pasado tampoco podrá hacer propuestas para el presente.

4. Pienso que con excepción de José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet y Narciso Bassols, los demás secretarios de Educación en México han aceptado el cargo como transitorio para otro de mayor altura. Vasconcelos se cubrió de gloria por haber sido participante de la revolución mexicana, rector de la Universidad, luego el creador y fundador de la secretaría de Educación, así como por impulsar de intelectuales.

Torres Bodet por institucionalizar la educación en 1943, dar la “bendición” a la creación del SNTE y crear el Plan de once años, y Narciso Bassols porque en 1931-34 pudo frenar la acometida de la educación religiosa, crear la educación sexual e impulsar una escuela mixta con mucha libertad. Luego de ellos la SEP ha sido ocupada por políticos y técnicos cuya única misión ha sido instrumentar la política del presidente en turno. Los pobres panistas Reyes Tamez, Josefina Vázquez, Lujumbio y Córdoba, no tuvieron la menor idea de su encargo.

5. Así que el “politólogo” Chuayffet, a pesar del fuerte apoyo que le brindan los partidos del “pacto político priísta”, no va a poder con el paquete si no negocia con una sonrisa y cualquier cambio de palabras en el texto de la “reforma” con la cacique sindical que controla todos los hilos en educación: directores de educación, inspectores o supervisores, directores de escuelas y, sobre todo, a líderes sindicales.

Sin embargo los “cambios educativos” sólo serán de forma porque todo continuará igual. Negociar con la CNTE sería para el gobierno de Peña Nieto casi imposible porque las ideas de la CNTE van a la raíz de los problemas económicos y educativos, además que su representación no se ubica dentro de la formalidad institucional. Por eso empresarios de Televisa, encabezados por X González, además de conductores como Loret de Mola, agitan en busca de un espacio de negociación con Chuayffet.

6. Por encima de cualquier discurso, cualquier reforma o medida con exámenes de evaluación, lo que necesitada la educación en México es desempolvar al 90 por ciento de los maestros de planes, programas y prácticas profesionales que llevan más de 50 años. De 1960 a 1965 se instrumentaban “Centros de Cooperación Pedagógica” al que acudían todos los profesores de una zona escolar para escuchar y debatir con tres a cuatro conferencistas.

En el estado de Hidalgo pude asistir a dos de ellos en Metztitlán y San Cristóbal, en el que cada uno o dos profesores comían y dormían por lo menos una noche, en casa de una de las 50 o 100 familias designadas de la comunidad. No sólo se elevaba el nivel educativo de los profesores sino que además la identidad del pueblo y los profesores se convertía en una fiesta de la comunidad. No existía carrera magisterial ni se pagaba por asistir a aquellas reuniones que eran obligatorias.

7. En lugar de imponer autoritariamente la “modernización educativa”, que es el nombre que se usa para cubrir la privatización educativa, logremos que todos los maestro/as de las zonas escolares se reúnan a analizar y discutir lo que ha pasado con la educación y la forma de “mejorarla” o sacarla del estancamiento. Esta sí sería una verdadera revolución educativa al impulsar la participación de todos los maestros del sistema.

Los días de reunión zonal pueden decretarse, pero la organización y las conferencias requieren de mucha preparación. Para que den resultado las reuniones se requiere no trabajar con trampas buscando imponer un punto de vista. ¿Pero es que el gobierno está buscando la participación de los maestros en el análisis de la propuesta o simplemente busca que se hable de la reforma educativa sin hacerla efectiva, en serio? (21/II/13)

Consultar: http://pedrocheverriav.wordpress.com
[email protected]

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