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Opinión

Funeral de Estado… ¡y no asiste el Presidente de la República!

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Escribe Carlos Arturo Baños Lemoine.

No lo puedo creer, les juro que no lo puedo creer. El régimen populista de López Obrador va de mal en peor.

¡Increíble y reprobable su reciente desplante!

Ayer fue el funeral de Estado de la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y del coordinador de la bancada del PAN en el Senado de la República, Rafael Moreno Valle… ¡y resulta que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, no asistió! Envió, en su representación, a la desmejorada Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

¡No lo puedo creer!

Y miren que a mí me viene guanga la rigidez de los protocolos, pero hay comportamientos que resultan obligados en el ámbito público.

En nuestro país con régimen presidencialista, el Presidente de la República es a la vez Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, es decir, que además de ser el titular del Poder Ejecutivo Federal es la autoridad que representa a todos los Poderes de la Unión y a todos los niveles de gobierno. Cuando el Presidente sale al extranjero lleva la fuerza soberana y la representación de todo México. Su importancia es enorme, con total independencia de qué persona en lo individual ocupe tan alta magistratura.

Y, por otra parte, nos guste o no, la señora Martha Érika Alonso era la depositaria legal y legítima de la voluntad popular de los poblanos. De hecho, tuvo que sortear varios escollos para que se le reconociera su triunfo electoral. Se llegó, incluso, a la máxima instancia posible: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Por ello, lo obvio, lo natural, lo lógico, lo correcto, lo procedente, era que el señor Presidente de la República asistiera personalmente en las exequias oficiales de la señora Gobernadora de Puebla y del senador que coordinaba a la principal fuerza opositora del país en la Cámara Alta.

¡Pero no fue así! ¡Increíble!

¿De veras ése es el gobernante que se la pasa hablando de “paz y amor”, de “reconciliación nacional”, de “unidad de todos los mexicanos”, de “respeto a las instituciones republicanas”?

El mensaje que López Obrador envía con este desplante es atroz: es un político que no reconoce más representación popular que la suya y que evade el trato con las fuerzas opositoras a su régimen, cada vez más despótico y demagogo… ¡y lo hace al grado de no respetar ni siquiera los protocolos inherentes al luto del oponente!

Se trata de Andrés Manuel López Obrador, el mal llamado “Presidente de la República”, que está claro que no merece la máxima representación de este Estado nacional.

“Nobleza obliga”, dice la máxima. Y más obliga cuando, desde tan alta representación gubernamental, se debe hacer frente a un suceso funesto ocurrido, además, en una fecha sumamente significativa para los mexicanos, cual es el caso del accidente aéreo que privó de la vida a los dos políticos y a otros tres seres humanos poco antes de la Noche Buena.

¡Patético el comportamiento de López Obrador! ¡Patético!

Pero es un comportamiento que, finalmente, pinta de cuerpo completo al aspirante a dictador chavista. No de balde, mucha gente que asistió al sepelio reaccionó de manera furibunda, gritándole a la Secretaria de Gobernación: “¡Asesinos!”, “¡Fuera!”, “¡Justicia!”…

Quedará en la mente de todos nosotros no sólo la ausencia impropia del Presidente López Obrador a un funeral de Estado.

También quedará en la mente de todos nosotros el rechazo de López Obrador y de MORENA al triunfo electoral de Martha Érika Alonso, así como la negativa de AMLO a asistir a Puebla tras haber sido avalado judicialmente el triunfo de la panista.

También quedará en la mente de todos nosotros la amenaza de Miguel Barbosa en el sentido de que no dejaría gobernar a Martha Érika Alonso, al considerarla “espuria”, así como la reunión del mismo Barbosa con los munícipes y diputados locales de MORENA para incitarlos a no colaborar con la gobernadora.

Y también quedará en la mente de todos nosotros la “violencia de género” ejercida por Yeidckol Polevnsky, la Presidente de MORENA, contra Martha Érika Alonso, al desconocer sus méritos como mujer política y considerarla, en cambio, como un simple títere de su marido, Rafael Moreno Valle.

En relación con la hoy fallecida Martha Érika Alonso, AMLO-MORENA y sus secuaces sólo han dejado un camino de podredumbre, desprecio e infamia.

Ahora, a esperar que la Procuraduría del Peje nos recete una “verdad histórica” sobre un accidente aéreo harto extraño ocurrido en tierras huachicoleras que, hoy en día, se hallan bajo el poder político de… ¡MORENA!

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

Twitter: @BanosLemoine

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