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Opinión

El magisterio, los electricistas, sólo triunfarán con todo el movimiento social

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No es Juan Díaz hoy, ni Esther Gordillo ayer; tampoco Robles Martínez o Jongitud Barrios anteayer; no son los líderes espurios del Sindicato (el SNTE) los causantes de la mala situación, de la falta de derechos, del atraso que han vivido los maestros; tampoco del desastre de la educación mexicana que sufre el país. Como líderes corruptos, esos y otros personajes sólo han sido el resultado obligado de las condiciones que ha vivido el país, del atraso y la corrupción política nacional. ¿No están acaso obligados o condenados en el sistema capitalista todos los sindicatos, los partidos, las instituciones, los políticos, a actuar en consonancia con el poder? Y si “desde dentro” lo quieren “transformar”, los arribistas deben “seguir cobrando” muchas décadas mientras le hacen reformas para que todo siga igual.

2. Ni las luchas sindicales, ni las batallas de los estudiantes, ni las luchas campesinas, tampoco los movimientos de liberación de las mujeres triunfarán sin ser batallas conjuntas y, al mismo tiempo, internacionales. Deben formar parte de un todo, porque aisladas hacen el papel de caricaturas dentro del sistema. En todo el mundo hay esfuerzos institucionales por conseguir la liberación, pero las fuerzas del imperialismo y las burguesías de cada país han sido muy superiores. Todos han sido ensayos por lograr cambios que por cualquier pretexto terminan siendo asimilados o desaparecidos. Y no son problemas de personas o líderes, sino de sistemas sociales que deben estudiarse e comprenderse. Por ello escribía que en lugar del gremialismo y las luchas contra los líderes, lo importante es luchar en todos lados, contra el sistema económico social.

3. Demetrio Vallejo, Othón Salazar, Evaristo Pérez Arriola, Eliezer Morales, Hernández Juárez, Rafael Galván y una decena de dirigentes sindicales que se decían de izquierda no pudieran hacer nada importante contra el sistema; o los reprimieron y encarcelaron como a Demetrio y Othón, o se los comieron como a Evaristo y Eliezer, o los usan como a Hernández o los bloquearon como Galván. No conozco en la historia de México a un líder que sea distinto. En el DF, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, conozco a líderes sindicales muy honestos y a luchadores sociales muy valientes pero nunca han llegado al poder (y agrego: espero que nunca lleguen porque el poder es la muerte de la política honesta para todos, tal como en algunos de la APPO, las secciones de Michoacán y Guerrero)

4. Se dice que el PRI perdió la Presidencia en el 2000 “por hartazgo” y la mayoría del pueblo -enseñado a culpar a las personas y no a los sistemas- pensó durante 70 años que con la caída del PRI las cosas se compondrían y mejorarían para pueblo; todo resultó igual con los gobiernos del PAN y muchos asuntos empeoraron. Así se decía en el discurso magisterial: “una vez que caiga la vieja cacique asesina Gordillo las cosas mejorarán; ahora tenemos al tal Juan Díaz –que podrán cambiar en cualquier momento por otro Pedro Pérez (incluso cercano a los progresistas)- y las cosas seguirán más o menos igual. Hace 50 años que miro esos cambios de personas, de partidos, de instituciones y el capitalismo sigue vivito y coleando. ¿Qué hacer entonces? Quizá Holloway tenga la razón en los argumentos de su libro intitulado: “Cambiar el mundo sin tomar el poder”.

5. Me tocó formar parte de los 20 directivos del Sindicato de Personal Académico de la UNAM y de estar con ellos a la cabeza de la gran huelga de 1975 de la UNAM siendo rector Soberón y jefe jurídico Carpizo. En 1977 desapareció el STEUNAM (trabajadores) y el SPAUNAM (académicos) para fundar el STUNAM; la izquierda (PC, Punto Crítico, trotskistas, maoístas, priístas disfrazados) dominaba casi totalmente en los dos sindicatos y sus 20 mil asociados. ¿Qué pasó luego de años de luchas por transformar la UNAM y el país? Pienso que no estamos mejor ni peor; en la UNAM se sigue batallando y el capitalismo la sigue dominando de manera total, aunque tenga que hacer reformas. Las negociaciones sustituyeron las luchas sindicales y la posibilidad del desarrollo de la conciencia.

6. Nuestras batallas tienen que ser más poderosas contra el sistema social. Las luchas gremiales de los obreros, campesinos, estudiantes, mujeres, sólo pueden ser para agrupar, sólo pueden servir como ensayos, pero nunca podrán obtener un triunfo verdadero porque pronto el capitalismo recuperará lo que otorgó. Y no es un problema de líderes y traiciones. El peligro de estas batallas limitadas y sin desarrollo de la conciencia social, es que la gente se canse por falta de comprensión. En el SNTE necesitamos dirigentes progresistas honestos y modestos que no se acomoden al poder y que busquen siempre la limpieza de su nombre. Es un problema muy difícil en medio de toda una estructura capitalista que ha sometido a todos –aunque de diferente manera- sin excepción. (25/VI/13)

Por: Pedro Echeverría V. /  http://pedroecheverriav.wordpress.com / [email protected]

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