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Opinión

El Granier del DF

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Por: Rubén Cortés

Por su formación profesional como aplicador de leyes y reglamentos humanos, Miguel Mancera se ha caracterizado en sus primeros siete meses como Jefe del GDF por ser lento, pero aplastante en la toma de decisiones.

 

El primer ejemplo fue el traslado de la estatua del dictador de Azerbaiyán de avenida Reforma al interior de una casa del rumbo: lo decidió pese a que su antecesor, Marcelo Ebrard, había comprometido al GDF a mantener la efigie allí por 99 años a cambio de 10 millones de dólares.

Sin embargo, se tomó su tiempo:

1.- El primer día de su gobierno designó a su Coordinador de Asuntos Internacionales, Cuauhtémoc Cárdenas, al frente de una comisión que analizara el caso. “No tengo dudas de que habrá que tomar decisiones en el futuro próximo”, sentenció entonces Mancera.

2.- “La estatua de quien está calificado como un dictador no honra a la ciudad”, dictaminó Cárdenas el 11 de enero. Pero Mancera no se apresuró a tomar la decisión.

3.- El 17 de enero, Mancera se reunión con el Canciller José Antonio Meade para analizar posibles consecuencias internacionales para México y éste le dijo que “es correcto privilegiar el diálogo, pero el GDF tiene absoluta libertad para decidir lo que le convenga”.

4.- El 22 de enero, Mancera ordenó retirar la efigie, luego de sopesar un sin fin de recomendaciones de Cárdenas, vecinos, intelectuales, políticos, funcionarios. Una decisión que no fue menor, pues no se trató de remover a un integrante del gabinete, sino de la relación con un país.

Así funciona Mancera. Lo demostró también cuando era Procurador del DF y tras el fracaso del operativo para liberar de un secuestro de Yolanda Cevallos Coppel, en el verano de 2009, que acabó con la muerte de la señora y de su secuestrador.

Después modificó todas las estructuras de seguridad en la capital: Sustituyó al Fiscal Antisecuestros y removió al Subprocurador Central, echó a una veintena de comandantes corruptos y sometió verificación a tres mil 400 policías.

Colocó a Julio Serna (hoy director de la Ceda) como Oficial Mayor, Hiram Almeida (hoy Contralor del DF) en Fiscal, a Rodolfo Ríos Garza (actual Procurador) en su Jefe de Asesores y a Jesús Rodríguez Almeida (actual jefe de la SSP) como su segundo.

Y, ahora, ante la denuncia en la PGJDF contra el delegado en Coyoacán, Mauricio Toledo, por presuntos actos de extorsión, fijó su posición: “Se agotará la investigación en todos y cada uno de los términos”. Y habla a diario en favor de la transparencia obligada de los servidores públicos.

Además, no se ha reunido con el delegado.

¿Qué quiere decir eso, viniendo de Mancera?

Que Mauricio Toledo va camino a ser el Granier del DF.

 

elarsenal.net

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