Connect with us

Opinión

Desaires al Presidente

Compartir con:

Pasaron 100 días de gobierno y el presidente aún tienegrogui a quienes compraron el perfil suyo que trazado por AMLO y las redes sociales.

Pero ya consiguió una reforma constitucional (la Educativa promulgada el 25 de febrero). Y en pocas semanas logrará la de Telecomunicaciones, con cambios a los artículos 6, 7, 27, 28, 73, 78 y 94.

Quienes lo subestimaron siguen pasmados. Sin embargo, estaban advertidos:

–“El Presidente de México no tiene amigos. Su único compromiso es con el avance de la República.” (11 de septiembre ante los 300 líderes del país en el Museo Nacional de Antropología e Historia).

–“Se moverá lo que se tenga que mover.” (1 de diciembre durante el mensaje en que anunció las primeras 13 acciones de su Gobierno, de las cuales ya cumplió nueve).

–“No venimos administrar, sino a transformar. Seguiremos moviendo las instituciones y las políticas públicas” (11 de marzo, en el balance de los primeros 100 días de su gobierno).

Estamos ante un presidente que se toma en serio a sí mismo y, algo a tener en cuenta, poco dado a las bromas: un hombre que no acepta desaires. Los recuerda, en todo caso.

Antier, por ejemplo, no olvidó una broma de su secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, en el primer foro del Plan Nacional de Desarrollo:

“Del Estado Mayor Presidencial me dijeron que si necesitaba un banquito para subir de estatura. Creo, señor presidente, que como me sentaron al lado de Juan Gallardo, creyeron que medía 1.50, en lugar de 1.67”.

Después, el presidente dijo: “Saludo la presencia de los señores integrantes del gabinete, que más allá de la estatura física que algunos nos han compartido, tenemos claro, quienes somos”.

Tampoco le gustó que la guardia presidencial de Venezuela obligara al fotógrafo oficial de Los Pinos a borrar una imagen suya tomada mientras observaba el cadáver de Hugo Chávez el viernes pasado en Caracas.

Los 34 jefes de Estado que acudieron a las exequias fueron invitados por el hoy presidente “encargado”, Nicolás Maduro, a pasar a un salón anexo de la Academia Militar, donde ordenó abrir el féretro.

Cuando se acercó el presidente de México, su fotógrafo hizo una foto, pero los guardias presidenciales venezolanos lo acorralaron: “¡Dame tu cámara, borra esa foto!”. Y lo obligaron a eliminar el registro.

Después, no en privado, pero sí de cerca, el presidente fue preguntado sobre su visita a Caracas, respondió con formalidad republicana, pero deslizó: “Me llamó la atención que nos hicieron borrar la fotografía”.

También se dio cuenta de que lo mandaran hasta el tercer turno de la guardia de honor al ataúd: “Dijeron que era por orden alfabético… pero no fue así exactamente”, comentó.

Desaires, desaires al presidente.

Por: Rubén Cortés / elarsenal.net

Compartir con:

Más leídas