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México

GRUPOS DE AUTODEFENSA: UN FENÓMENO CRECIENTE QUE PONE EN JAQUE AL GOBIERNO DE PEÑA NIETO

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La formación de grupos irregulares de autodefensa en México es un síntoma de la incapacidad del Estado para brindar seguridad, y conlleva el riesgo de que esas agrupaciones se radicalicen o deriven ellas mismas en organizaciones criminales, estimaron expertos.

 

 

“Hay diversas caras del mismo fenómeno. Una de ellas la constituyen las policías comunitarias, que surgen básicamente en medios rurales y no suelen contar con el apoyo de personas con mucho dinero”, dijo recientemente Jorge Chabat, experto en seguridad nacional del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Otra de las caras es la de los grupos paramilitares como los colombianos, que son patrocinados por gente adinerada que busca protegerse, y una más es la que representan los linchamientos, en que las personas deciden hacer “justicia” por propia mano, explicó.

 

Finalmente, añadió, la manifestación más regulada es la de las compañías de seguridad privadas, que en principio están dentro del marco legal y sujetas a limitaciones.

“No pueden hacer detenciones como ciertos grupos de autodefensa en Guerrero y Michoacán, que están mucho menos regulados y se ubican en una zona gris entre lo legal y lo ilegal”, indicó el también especialista en democracia y derechos humanos.

Grupos ‘tolerados’

Ni el Gobierno federal ni las autoridades estatales tienen capacidad para controlarlos o dar la seguridad que estos grupos prometen, por lo que se da una “tolerancia de facto”, apuntó.

Chabat consideró que “el Estado mexicano está un poco acorralado“, pues por un lado no satisface la necesidad de protección de la ciudadanía y, por el otro, “no tiene capacidad real para prohibir estos grupos, ya que ello tendría un costo político”.

Por su parte, las comunidades asoladas por el crimen tampoco tienen muchas opciones y “lagente desesperada se organiza como puede, obviamente con el riesgo de que se cometan abusos, porque (las organizaciones irregulares) no tienen ningún control”.

El investigador reconoció que es comprensible que las comunidades busquen protegerse, pero advirtió que es posible que tales grupos deriven en organizaciones criminales. “Eso pasó con los paramilitares colombianos, que de la autodefensa se han convertido en agrupaciones dedicadas al narcotráfico, al secuestro”, abundó.

“En el caso de los grupos de autodefensa de México no sé si vayan a seguir el mismo patrón, pero el riesgo está allí”, acotó.

En el mismo sentido se pronunció el poeta Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, quien saludó el surgimiento de grupos “legítimos” ante la inoperancia del Estado, al tiempo que alertó el riesgo que supone la formación de “grupos que no son de autodefensa que pueden hacer mucho más daño al país”.

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