| El viajero caminará entre muros pétreos ornamentados con musgos, líquenes y flores, y por calles henchidas de aromas frutales.
Al llegar al pequeño jardín conviene admirar en su sencillez y elocuencia arquitectónica, el primer templo franciscano del siglo XVI que se edificó en la región.
El sacerdote de la localidad decidió remodelar el aspecto interior del recinto en mayo de 2000 cuando descubrió al haber una cala en el aplanado del retablo , que bajo la capa de cal y yeso había una estructura de cantera. Como historiador de arte tuvo la certeza de que el material intruso ocultaba vestigios de la construcción primitiva. Una vez retiradas las mezclas y armazones aparecieron, en todo su esplendor, el retablo y el altar original.
En la parte central del retablo se encontró un nicho que contenía, con toda probabilidad, reliquias de frailes, y que había sido tapado cuando se construyó el nuevo altar por encima del antiguo. Hoy en día el nicho esta cubierto con una cantera esculpida que representa la anunciación y sobre el altar se puso un cristo de bronce traído de Italia, colocado sobre una cruz rustica de encino envejecido.
Se recuperaron una pila bautismal, cuatro campanas fechadas (1624, 1635, 102 y 1835), una campana con inscripción ilegible y una pintura de la virgen de Guadalupe signada en 1917. Los aplanados de los mures exteriores e interiores fueron eliminados. La piedra resucitada fue recubierta con una resina transparente para evitar un futuro deterioro.
La iglesia de San Pacho tiene una portada estilo primer renacimiento español o plateresco correspondiente al siglo XVI, la construcción fue cuidada desde el punto de vista formal y estético, de tal forma que el arco conopial del portón de entrada coincide, en perspectiva con el arco a medio punto que divide el ábside con la única nave de la iglesia.
La fachada remata en un frontón triangular como resultado de la cubierta a dos aguas, el portón de la iglesia es ornado con esplendidas y finas florentinas, esculpidas en una piedra gris. En su elegante sencillez las florentinas hacen del portón de entrada una verdadera obra de arte. La torre es de tres cuerpos decrecientes en tetrapilón con arcos de medio ponto.
El ábside de la iglesia esta marcado en un sencillo pero monumental arco de medio punto en piedra gris. El retablo en piedra multicolor es una verdadera joya: a los dos lados se observan dos cuatro columnas que terminan con elegantes capiteles compuestos (la parte inferior del capitel es corintio y la parte superior es iónica) y con los dos ábacos corintios, al contrario las columnas el Cristo terminan con capiteles iónicos y un elegante ábaco del mismo estilo. El altar mayor es neoclásico de orden compuesto.
Las cornisas del altar tienen un grabado muy particular: la superior esta grabada con las cornucopias (cuernos de la abundancia;) y la inferior con la vid y la uva (elementos de la cultura europea). La fachada del altar antiguo está grabada con el maíz (elementos de la cultura prehispánica).
La iglesia fue construida siguiendo los cánones tradicionales: el altar hacia el oriente, en la dirección de Jerusalén, y la otra fachada hacia el poniente. Para determinar con precisión la orientación de la iglesia los frailes eligieron el 21 de marzo cuando se forma el equinoccio de primavera, de tal forma que en la tarde de ese día el sol pasa por la ventana de la fachada e ilumina todo el ábside del templo.
Las fechas más importantes del pueblo es la del 4 de octubre, en este día, además de las acostumbradas actividades de todas las fiestas patronales, se lleva a cabo la conocidísima y muy concurrida Freía del Mole de San Pancho, también es una excelente oportunidad para saborear los productos locales, como son los tamales de ceniza (corundas), de espiga, de maíz y los rosquetes, el pan y las tortillas hechas a mano, son lago de lo que no se puede perder.
|
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.