Una señorita un poco atolondrada, entró una vez en una joyería, escogió un anillo que valía 5 dólares, lo pagó y se marchó. Volvió a presentarse en la tienda al día siguiente, y preguntó si podía cambiarlo por otro. Esta vez eligió uno de 10 dólares, le dio melosamente las gracias al joyero, y ya se marchaba cuando éste le pidió otros 5 dólares. Ella hizo notar muy indignada que el día anterior le había pagado 5 dólares, y que ahora acababa de devolverle un anillo que valía otros 5 dólares, y que por tanto no le debía nada. Al decir esto salió majestuosamente, mientras el joyero, atónito, se quedaba echando la cuenta de la vieja.
JOYERO AT
Una señorita un poco atolondrada, entró una vez en una joyería, escogió un anillo que valía 5 dólares, lo pagó y se marchó. Volvió a presentarse en la tienda al día siguiente, y preguntó si podía cambiarlo por otro. Esta vez eligió uno de 10 dólares, le dio melosamente las gracias al joyero, y ya se marchaba cuando éste le pidió otros 5 dólares. Ella hizo notar muy indignada que el día anterior le había pagado 5 dólares, y que ahora acababa de devolverle un anillo que valía otros 5 dólares, y que por tanto no le debía nada. Al decir esto salió majestuosamente, mientras el joyero, atónito, se quedaba echando la cuenta de la vieja.


