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Aumentan suicidios de jóvenes mexicanos

Miércoles, 20 de Octubre de 2010 23:58 Medios Libres 0 Comentarios Noticias - Reportaje
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Cada año, al menos 5 mil 840 niños y adolescentes mexicanos se quitan la vida. Para hacerlo, recurren a armas de fuego y punzocortantes, raticidas, ahorcamiento o arrojarse desde lugares altos, alertan especialistas. En la última década, este fenómeno aumentó 31 por ciento entre jóvenes de 14 a 21 años. Al año, se registran, al menos, 10 mil 500 intentos suicidas entre este sector.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio en jóvenes se propicia por la quiebra afectiva y/o económica; la incomunicación o indiferencia familiar; las adicciones al alcohol o las drogas; el incremento de la marginación social y económica; el aislamiento elegido o forzado; los ataques a la dignidad personal, como el abuso sexual, maltrato físico, verbal o sicológico.

Cada 24 horas, fallecen casi 16 jóvenes en México por esta causa. Esa cifra podría superar la mortalidad por diabetes. A pesar de que, en 38 años, la tendencia mundial en suicidios ha descendido, en México creció en 275 por ciento, y actualmente se ubica en una tasa de 4 por cada 100 mil habitantes. Los jóvenes son los que más lo consuman, según la investigación de la doctora María Liliana Toledo, del Consejo Nacional Contra las Adicciones.

De acuerdo con la experta, el suicidio es la quinta causa de muerte entre menores de 15 años y la tercera causa entre el grupo de 15 a 19 años, así como para los de 20 a 24 años. El estudio refiere que la decisión de quitarse la vida se asocia a una predisposición genética, al consumo abusivo de alcohol y drogas y a factores sicosociales, como la pobreza y el desempleo. En cuanto al género, todos los conteos y estudios confirman que, por cada mujer que recurre al suicidio, cinco hombres lo consuman.

Quienes están entre los 20 y 24 años también enfrentan problemas, refiere la investigación La juventud mexicana: Una radiografía de su incertidumbre, de Pedro José Peñaloza, presidente del Instituto Nacional de Prevención del Delito.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 38 años –de 1970 a 2008– la tasa de suicidios se mantuvo con un incremento anual de 16.5 por ciento en promedio. Sin embargo, esa cifra se disparó a 33 por ciento a mediados de 2009 y se estima que se mantendrá en el curso de 2010. Conforme a esos datos, la OMS ubica a México en el sitio 78 por incidencia de suicidios. Lituania, Bielorrusia, Rusia, Kazajastán, Eslovenia y Hungría (todos ellos antiguos países socialistas) ocupan los primeros sitios en este fenómeno.

En México, el incremento de suicidios va de la mano con el aumento de trastornos depresivos en jóvenes, principalmente en Yucatán, Tabasco, Campeche y Guanajuato, de acuerdo con los conteos del Inegi. Investigadores y organizaciones no gubernamentales advierten que, de seguir esa lógica en 2012, la población juvenil –que sumará 36 millones de personas, su máximo histórico– estará seriamente amenazada por problemas depresivos.

La OMS anticipa que ante el incremento en la tendencia de los jóvenes al a quitarse la vida, es de esperarse que un número importante de ellos esté incluido en el millón y medio por año de suicidios que se cometerán hacia 2020. Al cierre de la primera década del siglo XXI, la OMS establece que los suicidios son casi la mitad de todos los decesos violentos a nivel mundial y que suman alrededor de 1 millón de víctimas al año.
Advertencias tempranas

El proceso suicida se define como un conjunto de acciones con las que se asume que la persona busca quitarse la vida; consta de varias etapas: la ideación suicida pasiva, la contemplación activa del propio suicidio, la planeación y preparación, la ejecución del intento suicida y el suicidio consumado. Esas etapas pueden ser secuenciales o no, pero cada una de ellas conlleva un gran riesgo.

En México, la creciente incidencia de suicidios juveniles no es reciente, como en su momento advirtieron entidades nacionales e internacionales. En 2005, la Secretaría de Salud reportó que, un año antes, se registraron 1 mil 537 suicidios de adolescentes, además de 434 muertes por accidentes en menores de 12 a 17 años, y 625 homicidios. La dependencia hizo notar que cerca del 30 por ciento de ese sector de la población (que entonces equivalía a 3.9 millones de jóvenes) no asistía a la escuela.

En febrero de 2006, Consulta Mitofsky y el Inegi revelaron que el Distrito Federal, Chihuahua, Nuevo León y Veracruz eran, en ese momento, las entidades con mayores índices de suicidio. Al contrastar la situación con otros países de América Latina, se mostró que México ya ocupaba entonces el cuarto lugar en suicidios; Argentina figuró en el primer lugar, seguido por Venezuela y Brasil.

En agosto de ese mismo año, el Índice de los derechos de los adolescentes mexicanos de 12 a 17 años, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su acrónimo en inglés), advertía que el suicidio, los accidentes automovilísticos, la explotación laboral por los bajos salarios y el consumo de drogas eran los riesgos a los que se exponía a los jóvenes mexicanos.

El panorama planteado por el organismo internacional llevó a su representante, Yoriko Yakusawa, a declarar que, en México, “se atiende de forma inadecuada a ese sector de la población”, y lo calificó con 5.53 puntos, en una escala de cero a 10, respecto de sus derechos humanos.

Tres años después, el Informe sobre la adolescencia 2009 –también de la Unicef– enfatizó las precarias condiciones de la población juvenil de México. Indicó que ese sector sumaba 12.8 millones de dos a 17 años de edad: 6.3 de ellos son mujeres, y 6.5, hombres. De ese total, “55.2 por ciento es pobre, pues uno de cada cinco adolescentes tiene ingresos familiares y personales que no les alcanza siquiera para la alimentación mínima requerida”.

Según ese documento, “la falta de orientación y de oportunidades también se refleja en el alto número de menores que mueren cada año en México por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios”. El organismo, con base en datos del gobierno mexicano, estableció que, “diariamente, ocho jóvenes cometen suicidio, ocho más son asesinados y tres mueren en accidentes de tránsito”.


Adolescencia deprimida

Para el organismo especializado en la atención a la infancia mundial, la adolescencia es esencialmente una época de cambios. Establece que la transformación del niño a adulto trae consigo grandes variaciones físicas y emocionales; asimismo, que en la adolescencia es cuando se define la personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación. En esa etapa de la vida, la persona rompe con la seguridad de lo infantil, corta con sus comportamientos y valores de la niñez y comienza a construirse un mundo propio. “Para lograrlo, el adolescente todavía necesita apoyo: de la familia, la escuela y la sociedad”.

Según la Asociación Psiquiátrica Estadunidense, la depresión es un trastorno afectivo que se refleja en el comportamiento. Sus síntomas más comunes son la incapacidad para concentrarse, sentimientos de desamparo, cambios en el peso, problemas de insomnio, inactividad o hiperactividad, pensamiento lento, falta de motivación, fatiga, incapacidad para divertirse y pensamientos relacionados con la muerte.

Esa asociación advierte que la depresión es difícil de diagnosticar en niños. “Incluso, algunos expertos afirman que ese trastorno no se presenta antes de la adolescencia”. Sin embargo, si se observan más de dos de las anteriores características en un lapso mayor a dos semanas, recomienda remitir al menor con algún especialista.

El Fondo para la Defensa de los Niños –organización no gubernamental estadunidense fundada por Marian Wright Edelman, la primera mujer afroamericana que ingresó a la barra de abogados de Mississippi– estima que seis niños se suicidan diariamente en Estados Unidos. En México, este fenómeno social se manifiesta con mayor frecuencia en las zonas urbanas.

No todos los casos de depresión anteceden al acto suicida; sin embargo, ésta debe atenderse a tiempo. “La depresión es considerada como la enfermedad del siglo XXI, pues cada vez, a menor edad, las personas comienzan a manifestar síntomas depresivos”, precisa la maestra Norma Cruz Maldonado, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La depresión no es ajena a los jóvenes, evidencia el estudio Depresión en adolescentes de escuelas secundarias en dos regiones marginadas del Distrito Federal, coordinado por el investigador Francisco Calzada Lemus y en el que participaron Norma Cruz Maldonado y Karina Quezada.

El estudio se llevó a cabo en dos colonias marginadas de las delegaciones Gustavo A Madero e Iztapalapa. En total, fueron 356 jóvenes: 60.4 por ciento, mujeres, y 39.6 por ciento, hombres. El resultado mostró que el 32 por ciento de adolescentes de secundaria presentaba algún nivel de depresión. De ese total, el 71.1 por ciento era “leve”, el 48.6 por ciento, “moderada”, y el 12.5 por ciento, “grave”.

Se observó que la depresión “grave” fue cuatro veces mayor en las mujeres y que se presentó, como la “moderada”, con mayor frecuencia entre adolescentes que cursan el primer y segundo grado de secundaria. La investigación mostró que las dos principales situaciones que se asociaron al desencadenamiento de esa depresión fueron los problemas familiares (divorcio, separación o peleas entre los padres) y la inseguridad pública en la colonia (miedo constante para salir a la calle).

El estudio de la ENTS reveló que la depresión en 12 por ciento de los adolescentes –principalmente, los varones– se asoció al hecho de que no poseían un equipo de telefonía celular de vanguardia.


En lo que se refiere a las causas más profundas que llevan a los niños y jóvenes a pensar o consumar su suicidio está el maltrato infantil en sus hogares o en las escuelas. Así lo advirtió, en noviembre de 2009, el paidosiquiatra mexicano José Luis Vázquez Ramírez. Señaló que los menores maltratados sufren graves trastornos que pueden derivar en conductas violentas, como la autoagresión, el desprecio por el prójimo, el consumo de drogas, “incluso el suicidio”.

Once meses después de esa advertencia, en septiembre de 2010, la investigación de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial (GMSI) señaló que el suicidio entre adolescentes y jóvenes de México se convirtió en la tercera causa de muerte entre personas de 19 a 25 años y que los suicidios en esta población van en aumento.

Esa investigación arrojó que, detrás de esa decisión, las causas más relevantes son “pretender dejar de ser una molestia, buscar que cese el abuso o maltrato, evitar perturbaciones escolares o familiares, incertidumbre y crueldad, además de los tradicionales intentos de venganza”, manifestó Alejandro Desfassiaux, presidente de GMSI.

También alertó que, en México, se detecta un “rápido incremento tanto en suicidios perpetrados como en intentos”. Según el directivo, ese fenómeno estaría ligado “al clima de violencia que prevalece en el país”. Las entidades con mayores suicidios juveniles son Nuevo León, el Distrito Federal, Veracruz, Jalisco y Guanajuato.

Leer nota completa:  contralinea.info

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