Malas noticias para el proceso electoral: la PGR será gendarme del gobierno hasta el 1 de julio. Al más puro estilo del “viejo PRI”, que critica el presidente, ayer metió el miedo en el cuerpo de los adversarios de éste.
Cual PGR de Ernesto Zedillo, que se dedicó a perseguir a sus enemigos políticos, la PGR del actual gobierno panista se negó a confirmar ayer una presunta alerta migratoria que emitió contra tres ex gobernadores priístas de Tamaulipas.
La dependencia que encabeza Marisela Morales habría pedido a Migración informes sobre entradas y salidas del país de Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, así como de 46 parientes y ex colaboradores.
Pero jamás lo confirmó, en una actitud no solo irresponsable, sino también imprudente, porque coloca a la sociedad en puertas de la polarización política a que fue sometida en 2006 y estuvo a punto de descarrilar al país.
Cavazos, Yarrington y Hernández tienen abiertas averiguaciones previas desde 2010, 1998 y 2010, respectivamente, pero nunca prosperaron porque responden, como otras tantas, a acusaciones sin sustento de adversarios políticos o ex colaboradores.
Sin embargo, el gendarme del gobierno amenaza con desempolvarlas a medida que se caliente el proceso electoral: un manejo ilegal de la justicia, pues, de ser reales, esos delitos habrían tenido que ser perseguidos en su momento, no ahora.
Lo peor es el círculo vicioso que se abre, ya que da pie a una vendetta interminable si el próximo gobierno emerge de la oposición y decide hacer lo mismo con los funcionarios, como Marisela Morales, que ahora quisieron dañar a los suyos.
¿Es lo único que se le ocurre al gobierno para parar los pies a Enrique Peña? Será difícil que lo consiga, porque el precandidato único priísta parece a prueba de metidas de pata en la FIL, de hijos fuera de matrimonio y colaboradores en malos pasos.
Una encuesta de BGC indica que 38 por ciento considera que los hijos fuera de matrimonio son situaciones frecuentes que no dañan la capacidad de alguien que aspira a ser presidente, y otro 31 por ciento descarta que eso mine la idoneidad de Peña para llegar a Los Pinos.
Un fenómeno que recuerda al de Cuauhtémoc Cárdenas cuando ganó el GDF en 1997, pese a que sus adversarios demostraron que mientras fue gobernador de Michoacán (1980-86) le regaló a su madre, Amalia Solórzano, la playa Eréndira, en el municipio de Lázaro Cárdenas.
Y que concesionó seis mil metros cúbicos de madera de Oyamel a su abuela, Albertina Bravo, y permitió aprovechar a sus tíos y sus primos la empresa maderera La Guadiana por 20 años, cuando la ley autorizaba solo 10. Al final, Cárdenas se impuso: ya la gente había decidido.
Por: Rubén Cortés, elarsenal.net
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