La encuesta de Parametría sobre el error de Enrique Peña en la FIL parece más un análisis antropológico y cultural del elector común que una medición de preferencias acerca de un político. De ahí que lo de menos sea que mantuvo el 49 por ciento de intención de voto.
Más que los números, lo mejor de la encuesta es la deducción que ofrece. Es decir, sobre la dificultad de Peña para hablar de libros, los electores indicaron que ése no es tema importante por varias posibles razones:
Una.- “No fue tanto como para cambiar mi opinión”.
Dos.- “A mí también se me olvidan los títulos de los libros”.
Tres.- “Yo tampoco leo”.
Cuatro.- “Nunca he leído, y no por eso dejo de ser inteligente”.
Por eso el nueve por ciento de los encuestados, incluso, mejoró su opinión sobre Peña, después del dislate ¿Por qué? Porque sintió más cercano al precandidato único del PRI: capaz de equivocarse o desconocer acerca de algo humano como ellos.
A la interrogante de: El hecho de que Enrique Peña no haya podido responder la pregunta de cuáles son los tres libros que han marcado su vida, ¿hace que usted tenga una mejor o peor opinión de él?, el ocho por ciento dijo tener “mejor opinión” y el 45 por ciento “igual de buena”.
Una respuesta al fenómeno sería que se impuso la sabiduría del sentido común y la gente está diciendo que no cambiará su voto porque un candidato olvida algunos títulos de libros, porque no sabe cuánto cuesta el Metro o ignora el precio de los productos de la canasta básica.
De todos modos, Parametría lo explica con tres razones técnicas:
Una.- El error de Peña en la FIL fue conocido por 45 por ciento de los mexicanos. Después, se equivocó al decir el monto del salario mínimo y se enteró apenas 38 por ciento de la gente.
Dos.- El 53 por ciento de los mexicanos nunca realiza en Internet búsqueda de política, democracia o gobierno; y al 58 por ciento lo que le interesa es buscar temas de de entretenimiento, arte o música.
Tres.- Quienes no votarán por Peña son precisamente los que más le critican. Es decir, el ruido de sus errores viene de quienes no votan ni se identifican con el PRI. Por eso permanece incólume su preferencia.
De hecho, hay que tener en cuenta que los grupos más activos en las redes sociales son de tendencia contestataria y con una línea ideológica mucho más tendiente a la izquierda lopezobradorista, que al centro ideológico que representa el PRI.
En mensaje del “error de la FIL” es claro: la mayoría quiere a Peña como presidente y difícilmente cambiará de parecer.
Por: Rubén Cortés, elarsenal.net
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