“¡Que regrese Moreira!” se ha escuchado decir más en serio que en broma entre los priístas que aspiran a una nominación, ya sea a diputados federales, senadores o gobernadores, para los comicios del 2012.
Y es que en las escasas semanas que lleva al frente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el abogado yucateco Pedro Joaquín Coldwell ha corrido con pésima suerte.
Las candidaturas de unidad que ha tratado de concretar, en el caso de los candidatos a las gubernaturas de Chiapas, Guanajuato, Morelos y Tabasco, simplemente han quedado atrapadas en una maraña de intereses personales y de facciones locales, cuya prevalencia hace peligrar el “proyecto nacional” que encabeza Enrique Peña Nieto.
Más que por el desempeño de Coldwell, está haciendo crisis el modelo de mediación entre los aspirantes. Y es que es una negociación imposible.
“Algunas veces han dicho que estas candidaturas de unidad son dedazos, (pero) no lo son”, argumentó ayer el presidente del CEN del PRI, “son procesos de democracia consensual: se van construyendo estos acuerdos, no son imposiciones”.
Hasta que haya acuerdo, habrá candidatos, complementó en respuesta a un par de preguntas sobre los resultados de las encuestas levantadas en Morelos y Tabasco, para definir a los candidatos priístas en ambas entidades.
Por: Alberto Aguirre M, elarsenal.net
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