Todos los que estamos dados de alta en Hacienda, sabemos lo difícil y engorroso que es el declarar nuestras obligaciones y pagar impuestos. Lo duro del SAT no es tanto cuanto te quita, porque en realidad no pagamos mucho si nos comparáramos con algunos países desarrollados donde llegan a pagar hasta el 50%, sino toda la tramitología que se tiene que hacer para cumplir con las obligaciones; y sobre todo porque como el gobierno no está dispuesto a enfrentarse a los millonarios que evaden impuestos ni a los que viven en el comercio informal, entonces termina, como siempre, ahorcando a la clase media, a las micro, pequeñas y medianas empresas que son las que sostienen el país.
Y el gobierno se sigue poniendo más duro; ahora cualquier persona que omita declarar por un año en el SAT, será acusado de defraudación fiscal, lo que se traduce en una pena de tres meses a dos años de cárcel para el contribuyente cuando el monto de lo defraudado no exceda de un millón 221 mil 950 pesos, de dos a cinco años cuando el monto sea desde un millón 221 mil 950 pesos y llegue un millón 832 mil 920 pesos y de tres a nueve años cuando la defraudación sea de un millón 832 mil 920 pesos.
Si los trámites tributarios fueran fáciles de realizar, no sería tan mala medida porque se enfocaría en aquellos que deliberadamente no pagan sus impuestos y los evaden. Pero debido a la complejidad del sistema, la medida es pésima. De hecho si hace dos años esta ley la hubieran aplicado, yo estaría en el “tambo” escribiendo otro artículo.
Lo ideal normalmente para evitarse problemas con Hacienda es contratar un contador, pero aún así el contador no es perfecto y cualquier error lo termina pagando el contribuyente. Pero hay mucha gente que no tiene ingresos altos, y le es más complicado contratar un contador y tiene que encargarse de hacer el trámite por sí mismo, muchas veces con ayuda del personal de Hacienda quienes se encargan de calcular los impuestos.
En mi experiencia, Hacienda ha sido muy ineficiente al explicarme mis obligaciones, te dan una lista de los impuestos que debes de pagar de acuerdo al régimen, pero no te dicen como. A mí nunca me avisaron cuando me dí de alta que cuando no tuviera ingresos tenía que declarar en ceros, luego por otro lado me enteré que lo tenía que hacer.
Hasta en un año me avisaron que el DIOT lo tenía que declarar aunque no tuviera facturas por deducir, y tuve que apresurarme a declarar lo que no había declarado para estar regularizado. Muchas veces, los empleados de Hacienda se llegan a equivocar al hacer los cálculos y cuando llevas el formato donde van registrando tus impuestos descubren que hay errores (cometidos por ellos mismos).
Dada la tramitología de Hacienda, es muy probable que muchos contribuyentes que nunca hayan omitido impuestos “deliberadamente” puedan terminar en la cárcel, por desconocer sus obligaciones, por un descuido o por un error en la contabilidad. Recuerdo muy bien cuando Felipe Calderón nos prometió a todos los mexicanos que iba a reducir los impuestos e iba a simplificar su pago; hizo todo lo contrario.
Ahora cada vez dan más ganas de darse de baja de Hacienda y trabajar en la informalidad, más cuando gran parte de nuestros impuestos van a parar a las cuantiosas nóminas de los políticos, a una fallida guerra contra el narco, a financiar las campañas electorales donde nuestros partidos políticos nos dan cada vez más razones para no votarles.
Con esta ley no se me haría nada malo hacer un boicot como el que quieren hacer las empresas de Internet como Google, donde se piensan desconectar para manifestarse en contra de la polémica ley SOPA. Igual no sería mala idea que todos los contribuyentes “cautivos” dejemos de pagar impuestos, hasta que el gobierno quite esa ley, derogue el IETU, y obligue tanto a los empresarios millonarios como a los que trabajan en el comercio informal (tiangueros, etc) a cumplir con sus obligaciones.
Por: Álvaro López, vivirmexico.com
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