En el 2011, México logró mantenerse como tercer receptor de remesas en el mundo después de India y China.
Sin embargo, fue el más favorecido con la depreciación del tipo de cambio, lo que pudo haberse reflejado en las remesas patrimoniales que provienen del ahorro del exterior de los emigrantes y cuyo destino principal es el gasto de inversión en negocios familiares o en la mejoría, ampliación o construcción de vivienda.
Así se establece en un documento de trabajo elaborado por el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, en el cual se pone de manifiesto que de septiembre a diciembre se elevó el poder de compra interno.














