El conflicto por el rescate financiero de Nuevo Grupo Aeronáutico (NGA), que engloba a Mexicana de Aviación, Mexicana Link y Mexicana Click, ya parece telenovela barata: la compran, se habla de un rescate, hay problemas con los empleados, existe amenaza de huelga, se suspenden operaciones, se reanudan operaciones… se vuelven a suspender operaciones. Ya nadie sabe qué pasará con Mexicana de Aviación. ¿Quedará en manos de Tenedora K? ¿Se revenderá cual auto usado? ¿O llegará eventualmente a la quiebra total? A continuación, unas cifras para entender un poco más el conflicto interno de NGA:
Después de semanas de difíciles negociaciones la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) aceptó reducir en un 25% del monto total de las prestaciones en pagos vencidos, ahorrándole a la compañía un estimado de 32 millones de dólares.
Se calcula que el total de pasajeros afectados es de 2.5 millones, resultando en una pérdida de 100 mil empleos tanto directos como indirectos.
Por lo pronto Tenedora K pagó nóminas atrasadas a una parte del personal de tierra: los 2 mil 500 mecánicos. ¿El monto total? Cerca de 25 millones de pesos.
Aunque las autoridades declaran que el turismo no se verá afectado por el cierre de operaciones, tan sólo el Aeropuerto Internacional de Puebla experimentó una caída del 50% en sus operaciones; Mexicana era una de las tres aerolíneas que salían de y llegaba a ese aeropuerto.
Aprovechando la caída de Mexicana, Aeromar comenzará a operar tres de sus rutas: León, Veracruz y Puerto Escondido. Además está en pláticas con arrendadoras para anexar dos aviones a su flotilla. Al menos el negocio se está quedando en el país.
Hasta ahora, compañías aéreas de cuatro países y un territorio (Inglaterra, Nueva Zelanda, Irlanda, Emiratos y Hong Kong) están en pláticas con la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) para contratar a una buena parte de los pilotos de NGA con las mismas prestaciones y sueldos que en su compañía de origen.
Aunque el futuro de Mexicana como compañía es incierto, las buenas noticias son los acuerdos que se logran entre los sindicatos y los dueños, que varios pilotos ya están encontrando otros trabajos y que otras aerolíneas mexicanas están absorbiendo la demanda. ¿La mala noticia? El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) está apoyando a la ASPA y ASSA en sus peticiones. Todo iba relativamente bien hasta ahora: los empleados cedían y los dueños parecían receptivos, ¿podría la intervención de un sindicato completamente ajeno complicar el estado de las negociaciones? Definitivamente, pero al parecer al SME le preocupa más no perder presencia que la situación de Mexicana.
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