En corto: Fe, amor, culto y respeto son tan sólo una parte de lo que se vivió este dos de febrero con los festejos del tradicional Día de la Candelaria, en los que las vestimentas y ropones del Niño Dios fue de lo más llamativo y sobresaliente que la feligresía católica utilizó para dar cumplimiento con este ritual al presentar al niño dios ante el templo.

Desde muy temprana hora, todas las iglesias católicas se vistieron de gala, con las tradicionales nochebuenas, feligreses hicieron fila para llevar sus peticiones ante la Virgen, para luego, por la tarde, llevar a su niño ante el presbítero para recibir la bendición.

Fotos: Araceli Martínez Gutiérrez / Carlos Alejandro Martínez Corona
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