“Yo creía que mi historia era única, pensé que nadie me entendía, hasta que mi tíoRubén me invitó a asistir a un grupo de AlcohólicosAnónimos, ahí encontré a muchas personas con la misma historia que la mía, y ahí pude darme cuenta que tenia un grave problema y era, que soy alcohólico, tengo apenas 3 años asistiendo al grupo y tengo dos años y medio sin tomar alcohol, este es mi primer congreso de AA”, así lo describió nuestro entrevistado, que se cambia el nombre por guardar su anonimato.
Rene es originario de Colima y asistió junto con su tío y algunos conocidos del mismo grupo de AA, al congreso regional de AlcohólicosAnónimos que se llevó a cabo por primera vez en esta ciudad de Zitácuaro, evento que albergó a miles de casos como el de Rene y que logró también, compartir el mensaje de AA a cientos de zitacuarenses que también se dieron cita en las instalaciones del Tecnológico de Zitácuaro.
Rene es un joven de 24 años y es alcohólico, ha vencido la batalla por más de dos años, pero la guerra aun no termina, pues tiene que apoyarse de diversos trucos, tips, etc. Para poder evitar probar el alcohol, la droga que estuvo apunto de quitarle la vida y que sí lo llevo a tocar fondo.
“Tomé mi primera bebida antes de cumplir 10 años de edad; era una mezcla de café molido, leche caliente directa de la vaca, y por supuesto el puro alcohol. La bebida se llama un "pajarete" y era una bebida muy popular en Guadalajara, ciudad a donde me llevaron a pasar mis primeras vacaciones fuera de mi casa, fui con mis papás y mi primos, haya vivía una tía. Desde aquel momento, el alcohol era mi constante compañero, amigo, y mi consejero espiritual. Recuerdo a mis primeros más grandes dándome alcohol para queactuara para ellos, cantaba y bailaba y así se entretenía, se burlaban de mi, pero la atención que me brindaban me gustaba, yo también me divertía, era una vida más fácil.
Me volví alcohólico de todo el día, cuando cumplí los 16 años. Ese año me introduje a las drogas. Acido, tachas, coca, marihuana, cualquier cosa para cambiar la manera yo me sentía en el momento. Lo que buscaba era sentirme como un adulto, así dure los próximos5 años. Tuve varios trabajos, muchos amigos buenos, varias relaciones, y estuve apunto de casarme, porque mi novia se embarazó, pero con mi historial, la familia de ella, se la llevaron al DF con su abuelita, haya nació mi hija, este año cumple los 6 años y se va a la primaria.
“Cuando se llevaron a mi novia, fue cuando toque fondo”, Rene se perdió en el alcohol y las drogas, estuvo durante 3 meses sin comer, manteniéndose vivo de lo que sus “amigos” de vicio podían conseguir en los basureros, “sólo recuerdo que en mis alucinaciones venia a mi novia sonreír, ella me decía que me amaba y que quería casarse conmigo, pero me pedía que de curara, ¿cómo me pedía eso, si lo que pasaba en mi era mas fuerte que yo? Cuando en mi sueño estaba a punto de conocer a mi hija, siempre aparecía un hombre vestido de negro, con un sombrero grande como de mago, lo veía de espalda y al voltear, solo podía ver su boca, sonreía a carcajadas, un sonido que era más fuerte que mis propias fuerzas. Me desmayé”.
Cuando Rene despertó ya se encontraba en una clínica, lo despertó el sonido de una ambulancia, había doctores que corrían de un lado para otro, cuando una enfermera dijo “se salvó doctor, se salvó” ahí volvió a quedarse dormido.
Después de poco mas de una semana, Rene salió fuera de la clínica, lo llevaron a su casa y durante ese tiempo, estuvo deprimido y sentía que la vida no tenia sentido, estaba ansioso, quería, necesitaba tomar un poco de alcohol por lo menos.“salí de mi casa y me dirigí a buscar alcohol, me metí a una tienda y robe una botella, el vendedor ni se dio cuenta porque estaba con su novia platicando.
Me fui al parque más cercano y ahí empecé a tomar, me acabé la botella y volví a mi casa, después de buscar encontré una botella de vino blanco, me la tomé, no había nadie en casa, y ese día, yo decidí arreglar mi situación con mis propias manos. Me puse en el medio de mi sala, desnudo con un rifle cargado en mi boca queriendo acabarlo todo. En ese momento entró mi madre que veía acompañada de la policía, entraron y me llevaron nuevamente al hospital todavía desnudo.Los próximos diez días fueron los días más humillantes y desmoralizadores de mi vida. Me vigilaban durante las 24 horas del día. No me permitían ni siquiera ir solo al baño, todo lo hacia en la cama o al lado de la cama. Mientras estaba en el hospital, yo no busqué ayuda de los doctores o consejeros. Yo me dije a mi mismo que nunca pasaría por esto de nuevo. Yo no pensé acerca de los eventos que me trajeron allí.
Después de dos meses y medio, “yo pensé que ya estaba listo para "mundo real." Pero no era asi. Yo averigüé si yo no practicaba las sugerencias que yo recibí mientras yo estaba viviendo sobrio, o si yo no hacia un esfuerzo honrado para vivir mi vida en una base diaria, mi vida cambiaría y no para lo mejor.
Yo me encontré pasando más tiempo preocupado por las relaciones y menos tiempo preocupado por mi recuperación. Yo me sentía avergonzado y estaba preparándome para una recaída. Yo hice simplemente eso. Empecé bebiendo de nuevo y "salí", una salida que duro aproximadamente tres semanas. La última semana estuve completamente fuera de mí por cuatro días. Una vez más acabe en el hospital.
Ahí en el hospital llegó su tíoRubén lo visitó, “vino a visitarme, él es AA desde casi 20 años, y platicó conmigo hasta que mi hizo entender que no podía continuar viviendo así. Que el hoyo frio, obscuro y solitario que yo había excavado me estaba rodeando. Luego de esa platica, me llevó a un grupo de AA, desde entonces, llevo asistiendo a l grupo desde hace 3 años y aunque al principio no fue sencillo, ya casi cumplo los tres años sin tomar una sola copa de alcohol”.
Hace apenas 2 meses que pude hablar con mi novia, ya le pedí perdón y le prometí que regresando de este congreso en Zitácuaro iría a verla, ella sigue viviendo en el distrito, quiero recuperar a mi novia, quiero conocer a mi hija, quiero casarme y quiero formar una familia, ya tengo trabajo desde hace 2 años, también hago cinturones de piel, aprendí porque me metí a estudiar un curso en la casa de la cultura y mientras hacia un cinturón durante la clase de arte y destreza, me sentí sereno, rindiéndome, una calma pacífica se apodero de mí. Allí mismo yo decidí que si DIOS quería que yo hiciera cinturones para el resto de mi vida, estaba OK conmigo. Yo me rendí finalmente. En el grupo encontré personas con quien yo podía relacionarme y quiénes se relacionaban conmigo, encontré amigos, amigos que como yo, luchamos por una vida mejor, por vivir en realidad nuestra vida.
Por: Carlos A. Martinez Corona.
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