Y es más porque no contar también acerca de la suspensión de programas que “beneficia” a las familias de escasos recursos (aja) y no me refiero con ello a quienes compran pantalones, camisas y suéteres a mitad de precio para que los chamacos se eduquen, sino a quienes proporcionan el servicio de manufactura entre los cuales se dice esta la esposa del Ferrocarrilero quien ahora tiene baja la Moral y anda buscando desquitarse con el Hedonista, mismo que soltó el torito pa´ ver quien lo agarraba, y cobrarse con ello viejas y amargas rencillas.
Retomando nuestro invaluable tema inicial, lo cierto es, que más allá de decir si algunos de mis apreciados funcionarios son unos verdaderos P…, otros unos C…, que sólo estiran la mano para cobrar quincenalmente, y ciertos M…, cacha granizo que se escudan bajo las sombras de la noche para desfogar sus bajas pasiones; lo verdaderamente curioso fue la imagen del charro que grita a los cuatro vientos “¡claro que avanzamos C…!” ya que para algunos ciudadanos era el vivo retrato de un afamado y borrachísimo Leguleyo más cínico que la propio mocha orejas, un C…, que se la pasa en el negocio ilícito de la trata de blancas, aunque hay también morenitas e incluso algunas ya quemaditas, quienes buscan de favores para cobrar sin en la casa de gobierno sin necesidad de trabajar, ya que las monedas se las ganan con el sudor de su cuerpo –¡Oh! Romeo, Romeo ¿donde estás que no te veo?-.
Para otros, aquel sociable dibujito que sostiene el lábaro patrio en algunos pendones, en el que por cierto sus colores están invertidos, suficiente causa para sanciones administrativas e incluso para hacerse acreedor a unos días bajo la sombra según lo dicta la constitución política mexicana –ya ni la burla perdonan eso ser bien pero bien P…(y así quieren quitar civismo a nivel secundaria); en fin, esa caricatura amigable representa para algunos al mismísimo Rey de la Cuchara, quien se pone bien P… durante las fiestas de fin de año, mismo que resulta ser el dueño absoluto del congal que arroja agua hacia arriba, lugar que por cierto ya han tomado como base de operaciones para la seguridad Don Chiflido y El Alias Jarrisón (jejeje) que paso de ser cabo a general, pero también éste lugar del pecado y del amor comprado funge como bufete jurídico y segunda casa del Prieto que no se anda por las ramas para solucionar sus asuntos “billete es billete”.
Pero bueno, fue tan fuerte el debate que incluso el Chavo dueño de la vecindad donde se fabrican mochilas tuvo que intervenir, gritando al cielo ¡pues claro que la identidad del monigote ese, es de quien se apellida R…! pues de quien otro, acaso en el municipio hay más de uno que sea chaparros, prietos, feo, bigotón, borrachos, panzón, mal hablados, torpe e impertinente, ¿no verdad?, pues si lo sabré yo que hasta le tome la foto, ¿no lo creen?.
Por cierto, dos cosas: la primera es agradecer el espacio que tan amablemente me ha brindado el dueño del portal mizitácuaro.com; y segundo, para quienes se preguntan quienes son los personajes de éste y el anterior capitulo “Si las Sabanas Hablaran…” déjenme decirles algo, como diría un mentado comunicador que avienta Piedaz a la colina ¡todo es cuestión de interpretación!, -tengo o no tengo razón, porque como digo una cosa digo otra, ahí está el detalle chato- pero si lo saben escriban sus comentarios en el citado portal. Ah, por cierto no había tenido oportunidad de gritar ¡Viva México C…! Hasta pronto.
Continuará...



