Anteriormente comente acerca de cómo el misógino no reconoce las virtudes que le ofrecen las características de desempeño intelectual y habilidades que la mujer suele poseer (refirmando, suele poseer). La mujer es ser humano al igual que el hombre con la única diferencia en su aparto reproducido; ya que no tiene una extensión en sus genitales que le permitan poseer a su contraparte al igual que un alfiler a una mariposa y mantenerla ahí eternamente.
Existen manifestaciones intimas en donde el hombre prefiere que la mujer tome todo el control, dejándose llevar y así garantizar el gozo de esta, sin que le cueste trabajo indagar que es lo que ella espera, como una especie de sumisión, o entrega en el amor. Yo prefiero quedarme con la última aseveración.Sin embrago, en ocasiones con esta practica suelen propiciarse confusiones, el hombre se mantiene pasivo (que a la larga propicia ciertos traumas, de los cuales hablaremos después). Yo la mujer confundida adquiere una actitud machista es decir inicia en su mentecita una metamorfosis tal que quiere dominar todo y a todas. Ojo no se confunda con lesbianismo (nada que ver). La mujer machista suele ser más cruel e insensible que un macho, humilla, mangonea, ordena y jamás reconocerá las virtudes intelectuales de las demás mujeres. Por el hecho de llevar el dominio en su intimidad no alcanza el clímax con tal monotonía, “nada le satisface”, dejando en ella frustración y su vivir es prácticamente asexual. Como lo dije antes, a una como mujer es más difícil tratar con las machistas que con un misógino, porque a este ultimo se le puede capotear y sale uno adelante. Pero la machista oprime y humilla. Vaya sorpresas que tiene la vida.



