Más vale prevenir que lamentar, así dice el dicho. Y cuando hablamos de un tema tan importante como el cambio climático, esta frase sigue vigente. Por lo regular, cuando se habla de invertir recursos en medidas puntuales para combatir el cambio climático se dice que es muy costoso: revolución energética, investigación e implementación de energía renovables, políticas que eviten la deforestación, en fin. Pues sí, la inversión a corto plazo puede parecer costosa, pero… ¿se han puesto a pensar cuanto gastaría el país al lidiar con las consecuencias?
En el marco del coloquio Los grandes retos científicos ante el cambio ambiental global, con sede en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), especialistas en la materia se dieron cita para exponer su preocupación ante la actual situación que vive nuestro país. De acuerdo con Carlos Muñoz Piña, director general de investigación en política y economía ambiental del Instituto Nacional de Ecología (INE), no invertir en el combate del cambio climático puede resultar en un gasto mayor a mediano plazo.
Si no gastamos el uno por ciento del PIB mundial en las primeras décadas del siglo XXI para este fin, podríamos perder después 5 por ciento cada año. Más que un gasto, hay que verlo como un seguro.
¿A qué se refiere con gasto mayor? Los gastos a consecuencia de desastres naturales, por ejemplo. De 2007 a la fecha, el gobierno federal a gastado más de 100 millones de pesos para tratar los efectos de los desastres naturales producidos a consecuencia del cambio climático: sequía en el norte y centro del país, inundaciones en el sur, fenómenos que pegan fuerte a la agricultura y la ganadería.
Como vimos recientemente, Confederación Nacional Campesina ha pedido la aprobación de un fondo extraordinario para el sector, de por lo menos 10 mil millones de pesos. ¿Cifra exagerada? Realmente no lo es. Si no se realiza una inversión en medidas para combatir el cambio climático, los gastos generados por sus efectos podrían aumentar año con año. Por ello es importante que se termine la sobre-explotación de recursos naturales y apostar por el cuidado del medio ambiente.
Por supuesto, esta labor no sólo queda en manos del Gobierno. Nosotros podemos poner de nuestra parte. Utilizar focos ahorradores. Reciclar y reutilizar materiales como vidrio, papel, cartón, metales, aluminio, plástico. Dejar pensar en desechables. Cambiar nuestro modo de transporte, como la bicicleta. Ahorrar agua. Evitar la deforestación. Todo estos son puntos que debemos tomar en cuenta para contribuir un poco a la causa.
Por: Becky Santoyo / Foto: Cuartoscuro / vivirmexico.com



