La presencia de la mariposa Monarca durante la época de invierno en los bosques de Oyamel del centro occidente mexicano, es un fenómeno natural ancestralmente conocido por los pueblos indígenas, las comunidades campesinas y los pobladores de la región, trasmitido de una generación a otra por medio de la tradición oral en corporando en la memoria colectiva y la historia local.
Los Purépechas que habitaron la zona antes de la llegada de los españoles, la consideraron el alma de los muertos e interpretaban su llegada como el anuncio de la visita de los difuntos por coincidir su arribo con los días primero y dos de noviembre, los Mazahuas y Otomíes la asociaron a los ciclos de producción agrícola llamándola la cosechadora, por ser durante ésa etapa de las labores de cultivo cuando la Monarca visitaba sus tierras y por que al inicio de la preparación de la siembra se retiraban de ellas, ambos mitos siguen estando presentes en el ensamiento de esos pueblos indígenas.
Sin embargo, el conocimiento sistemático del fenómeno migratorio de la monarca fue posible a partir de los estudios del Dr. Fred Urquhart, zoólogo canadiense de la Universidad de Toronto, quién, en 1937, inició investigaciones sobre la migración de la mariposa. Durante años se etiquetaron miles de insectos y se recibieron infinidad de reportes y datos de una gran cantidad de ciudadanos, primero de los Estados Unidos y posteriormente de México, que permitieron establecer con precisión hacia dónde se dirigían las monarcas que en el otoño, año con año, abandonaban sus hábitat al norte de los grandes lagos. El resultado de más de cuarenta años de paciente investigación finalmente fue conocido cuando Urquhart publicó un popular artículo, a mediados de 1976, en el que mencionaba la ubicación general y la altitud de la zona por medio del cual aclaró este aspecto de la Monarca. Con la información publicada el Dr. William Calvert, de la Universidad de Florida, en diciembre de 1976, precisó los parajes que la Monarca ocupa durante el invierno, lo que dio inicio a una serie de investigaciones sobre las características ecogeográficas de las zonas de refugio en México.
En 1977, un grupo de especialistas en lepidópteros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, IUCN por sus siglas en ingles, se reunió en Washington preocupados por promover la conservación de las áreas mexicanas de hibernación de la mariposa Monarca. En 1979, este grupo, reunido en Costa Rica, resolvió enviar una carta al C. Lic. José López Portillo, entonces Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, para solicitarle la intervención del gobierno mexicano en la conservación de la Monarca, así, los primeros intentos de protección, motivados por el interés especial de sus hábitos migratorios, se realizaron en 1980, año en que se decretaron como Zona de Reserva y Refugio de Fauna Silvestre los lugares en donde la mariposa Monarca hiberna y se reproduce, se estableció veda por tiempo indefinido para su caza y captura en todo el territorio nacional y se prohibió el aprovechamiento y la utilización de sus productos y despojos, disposición publicada el 9 de abril de 1980, en el Diario Oficial de la Federación.
En febrero de 1983, la Reina Isabel y el Príncipe Felipe, duque de Edimburgo, visitaron la región de la Monarca, el príncipe, en su calidad de presidente del Fondo Mundial para la Naturaleza, abordó el tema y manifestó el interés internacional existente por la conservación del fenómeno migratorio, en ese mismo año la IUCN catalogó la migración de la mariposa Monarca como un fenómeno amenazado. Para 1984, se constituyó el Fideicomiso Mariposa Monarca con el objeto de apoyar los esfuerzos del gobierno de México para proteger al lepidóptero, integrado por los gobiernos de los estados de México y Michoacán, las entonces secretarías de Agricultura y Recursos Hidráulicos y de Desarrollo Urbano y Ecología como fideicomisarios, Monarca A.C., como fideicomitente y el Banco Nacional de México en calidad de institución fiduciaria, algunos de los logros mayores de la conjunción de éstos esfuerzos fueron la instalación de la infraestructura con que la Reserva cuenta hasta la actualidad, la apertura al turismo del santuario Sierra el Campanario, así como la realización de los primeros estudios y monitoreos sistemáticos.
Por otra parte, la SEDUE en coordinación con la SARH y el Instituto de Biología de la UNAM, realizaron el estudio sobre las áreas que requerían la protección y restauración de las condiciones ambientales propicias para la conservación de la mariposa Monarca. A su vez, en 1985, el gobierno del estado de Michoacán expropió 70 hectáreas en Sierra Chincua y declaró, por utilidad pública, la conservación del santuario de la monarca ubicado en el terreno denominado Monte Alto de la ex Hacienda de Jesús de Nazareno, Municipio de Angangueo, Michoacán, en congruencia con los fines y objetivos de éste decreto, el gobierno federal, por medio de la SEDUE, adquirió una propiedad privada de 705 hectáreas contiguas a la expropiada por el gobierno estatal.
Una mayor comprensión de la complejidad de los procesos ecológicos y biológicos involucrados en la zona permitió que el 9 de octubre de 1986, se decretara en el Diario Oficial de la Federación, como Áreas Naturales Protegidas para los fines de la migración, invernación y reproducción de la mariposa Monarca, así como para la conservación de sus condiciones ambientales, la superficie de 16,110-14-50 hectáreas ubicadas en el Estado de México y en Michoacán, en cuya superficie se consideraron cinco santuarios: Cerro Altamirano, Sierra Chincua, Sierra el Campanario, Cerros Chi-vatí-Huacal y Cerro Pelón, cada una de las cinco superficies denominadas santuarios o polígonos, se subdividieron en Zonas Núcleo y Zonas de Amortiguamiento.
En 1992, la Reserva se incorporó al Programa de Conservación de la Biodiversidad en Áreas Naturales Protegidas Selectas de México, financiado por el Fondo Global para el Medio Ambiente, con este apoyo se impulsó el establecimiento de la Dirección de la Reserva y la conformación de un equipo técnico destacado en el área, lo que permitió iniciar la operación de proyectos de monitoreo, sensibilización y estímulo para los pobladores involucrados directamente con el área natural protegida, ante la necesidad de contar con el apoyo y la participación de ellos en la protección y conservación de los sitios en donde hiberna la mariposa Monarca.
Ante una demanda de los diferentes sectores involucrados en la Reserva se vio la necesidad de revisar el decreto de 1986, ya que no operaba de acuerdo a la realidad que prevalece en el sitio, pues no protegía el hábitat de muchos de los sitios donde hiberna la mariposa Monarca, el deterioro de los recursos naturales continuaba, los poseedores de las tierras en donde estaba asentada la reserva no mejoraban sus condiciones de vida y el área natural protegida no estaba definida dentro de las categorías que establece la LGEEPA para las Áreas Naturales Protegidas. Debido a esto fue necesaria la revisión del decreto con base en un consenso amplio de los distintos actores involucrados en la conservación y uso de los recursos de la región. Así después de la realización de distintos talleres y reuniones con los sectores académicos, de la sociedad civil, poseedores, industriales y de los diferentes niveles de gobierno se llegó al diseño de una nueva Reserva de la Biosfera de mayores dimensiones y con programas de inversión que permitan garantizar a largo plazo la protección del hábitat de la mariposa Monarca, así como un programa de desarrollo sustentable para los pobladores de la región.
Cabe señalar que ante la falta de un Programa de Manejo consensado con los sectores involucrados, como núcleos agrarios, instituciones académicas, organizaciones
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
No gubernamentales y dependencias de los tres niveles de gobierno involucradas, en 1994 se elaboró un Programa Emergente para la Reserva, compuesto por tres proyectos: Monitoreo de la mariposa Monarca, Prevención y Combate de Incendios Forestales y Participación Comunitaria. Durante los últimos años: 1995, 1996, 1997, 1998 y 1999 se realizaron actividades de manejo y operación de la Reserva bajo el esquema de Programas Emergentes y de Programas Operativos Anuales incorporando proyectos de Ordenamientos Sectoriales, Señalización, Restauración Ecológica, Comunicación y Difusión, así como de Formación de Técnicos Campesinos e Indígenas en el Manejo de los Recursos de la Reserva.
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