Jaujilla
En lugar del desaparecido Congreso de Chilpancingo, se formó una Junta Subalterna que partió hacia Taretán, en donde pensaba residir para extender su autoridad hasta la provincia de Tejas. Sus miembros fueron aprehendidos en Ario antes de cumplir con sus propósitos.
Los jefes de los pueblos vecinos a Ario integraron otra Junta, conocida como de Jaujilla por haberse asentado en el amplio fuerte del mismo nombre, situado en medio de la laguna de Zacapu, al sur de Valladolid. El fuerte estaba constituido por una amplia plaza con acceso por dos puertas y resguardado por cuatro fortines de tres cánones cada uno.
En 1817 la junta era uno de los últimos baluartes en poder de los insurgentes. Fue disuelta en 1819, en tanto que los insurgentes eran casi aniquilados y el virrey los consideraba bandoleros.
Cuando las autoridades virreinales iniciaban sus tareas de reconstrucción, desembarcaron en costas mexicanas Francisco Javier Mina, Fray Servando Teresa de Mier y otros expedicionarios. El sacerdote fue apresado muy pronto y Mina inició su valiente pero corta campaña, que terminó en un fallido ataque a Guanajuato. El único líder sobreviviente del movimiento independentista era Vicente Guerrero.
Mientras tanto, en España, Fernando VII fue obligado a jurar la Constitución de Cádiz. En la Nueva España un grupo de peninsulares percibió que eso ocasionaría problemas para su causa, y recurrió a Agustín de Iturbide para que se encargara de impedir que el documento fuera promulgado en estas tierras.
Iturbide supo muy pronto que no sería fácil vencer a Guerrero. Proclamó entonces el Plan de Iguala y con él la Independencia, a la vez que convocó a Cortes para redactar una Constitución y anunció la formación del Ejército Trigarante.
Iturbide y el jefe suriano se entrevistaron en Teloloapan, donde ocurrió el famoso "Abrazo de Acatempan". De esa manera Guerrero aceptó al primero como jefe de la Independencia.
El virrey recién llegado a la Nueva España, Juan O’Donojú, reconoció el Plan de Iguala mediante el Tratado de Córdoba que celebró con Iturbide. Se determinó entonces, establecer una Junta Provisional de Gobierno con los hombres más distinguidos del Imperio naciente, junta que gobernaría conforme a la legislación española. Las Cortes que fueran elegidas, constituirían el Poder Legislativo.
Agustín de Iturbide entró en la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. La junta se reunió por primera vez al día siguiente. Una vez que fue instalada legítimamente, sus miembros declararon a Iturbide presidente de la misma junta.
Después de algunos meses de tensión entre el nuevo organismo y su presidente, se expidió la convocatoria para integrar un Congreso que sería instalado en el mes de febrero. Con la proclamación del Acta de Independencia, en 1821, México inició su vida bajo el régimen monárquico, pero las nacientes ideas republicanas contenderían contra él y lo derrotarían.
San Pedro y San Pablo
La ceremonia de instalación del primer Congreso bajo el régimen monárquico ocurrió el 24 de febrero de 1822 en la Catedral Metropolitana. De allí, los diputados se trasladaron a su Recinto de sesiones: la Iglesia de San Pedro y San Pablo.
La iglesia había sido ocupada originalmente por el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, pero quedó abandonada en 1767 y estaba en ruinas cuando recibió a la diputación.
El día de la instalación del Congreso, en la amplia nave se colocó un dosel rojo, debajo del cual se ubicaron las sillas del presidente de la Cámara y del representante del Poder Ejecutivo. Un poco retirado de allí había una mesa para el presidente de la asamblea; al fondo estaban los sillones de los diputados, y había dos graderías para el público.
Desde su primera sesión, el Congreso declaró que en él residía la soberanía y pronto empezó a emitir resoluciones y decretos. El 18 de mayo de ese mismo año se supo que las Cortes españolas habían anulado el Tratado de Córdoba.
Las dificultades que surgieron entre Iturbide y el Congreso ocasionaron que el emperador disolviera la Cámara y la sustituyera con una junta que llamó Instituyente. El hecho dio lugar a que Antonio López de Santa Anna y Guadalupe Victoria proclamaran el Plan de Veracruz o Acta de Casa Mata, en donde manifestaron que era necesario reinstalar la Cámara. El plan fue aprobado a principios de 1823 por Vicente Guerrero y Nicolás Bravo. Iturbide tuvo que decretar la reinstalación y presentó su renuncia el 20 de marzo del mismo año, ante el Congreso.
Los legisladores nombraron un gobierno provisional integrado por Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete.
Para fortalecer al Estado se empezó a debatir en el Congreso la forma de gobierno que regiría a la nación. Se aprobó un acta constitutiva que regiría provisionalmente al país y que serviría como base para discutir la nueva Constitución, la cual quedó lista el 4 de octubre de 1824. Con ella se inauguró en México la República Federal, constituida por 19 Estados y cuatro Territorios.
Antes de haber sido firmada la Constitución ya se habían realizado votaciones para la presidencia y vicepresidencia de la República. El 10 de octubre del mismo año, tomaron posesión de sus cargos los electos: Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo. Este gobierno fue relativamente estable.
Las segundas elecciones presidenciales ocurrieron el 1º de septiembre de 1828. Los contendientes eran Vicente Guerrero y Manuel Gómez Pedraza. Este último resultó electo y los guerreristas se levantaron en armas para invalidar la votación. Santa Anna encabezó el movimiento, y Gómez Pedraza tuvo que renunciar.
Recinto Legislativo en Palacio Nacional
Con objeto de conmemorar el centenario de la muerte de Benito Juárez se remodeló el salón que, en Palacio Nacional, sirviera de Recinto a la Cámara de Diputados desde 1829 hasta 1872.
Luego del incendio que le destruyera, se le acondicionó como bodega y área de oficinas. En 1972 guardaba el archivo de la Procuraduría Fiscal de la Federación.
En enero de 1971, por acuerdo del Presidente Luis Echeverría Álvarez, se creó la Comisión Intersecretarial para Obras en Palacio Nacional. Como se aproximaba la conmemoración del centenario, la restauración de Palacio favoreció la decisión de reconstruir ese salón. Para ello se recurrió a los testimonios históricos que lo describen. El proyecto enfrentó algunos problemas para conseguir fidelidad a la construcción original, pero se logró con bastante éxito.
Seis meses tardó la restauración de febrero a julio de 1972. Entonces, la Comisión Parlamentaria del Congreso de la Unión convocó a una sesión solemne para la reapertura del Recinto, que ocurrió el 18 de julio, con la asistencia del Presidente de la República, del presidente de la Suprema Corte de Justicia y la representación de los congresos de algunos países americanos.
Academia de Querétaro
Santa Anna dejó la presidencia poco antes de que terminara la guerra contra Estados Unidos. Lo sucedió Manuel de la Peña y Peña, quien pidió a las autoridades gubernamentales que se le unieran en Querétaro, el 12 de octubre de 1847; la capital de la República seguía ocupada por los norteamericanos.
El Recinto que ocupó allí el Congreso había sido construido a fines del siglo XVIII. En un principio fue local de la Academia de Bellas Artes de Querétaro, conocida como Academia de San Fernando. Su arquitectura fue neoclásica; la fachada tenía pocos y sobrios adornos; el interior carecía de toda elegancia: había una sola puerta, pero no ventanas ni tragaluces, estaba pavimentada de losa, y las gradas donde se colocaron las sillas de los diputados eran toscas.
Al finalizar la guerra con Estados Unidos fue firmado el Tratado de Guadalupe Hidalgo con ese país. Pero México siguió viviendo en la inestabilidad. Hubo cambios constantes en la presidencia: Pedro María Anaya, otra vez Peña y Peña, nuevamente José Joaquín de Herrera con quien los poderes de la Federación volvieron a la ciudad de México en 1848, Mariano Arista y Juan Bautista Ceballos.
Ceballos convocó al Congreso a sesiones extraordinarias para reformar la Constitución de 1824, vigente todavía. La Cámara se opuso a ello y el Presidente la disolvió. Creció la confusión en el país. Para poner orden se pidió a Santa Anna que volviera a la presidencia y fue entonces cuando adoptó el titulo de Alteza Serenísima.
Pero no llegó la tranquilidad. Un grupo de militares firmó en marzo de 1854, el Plan de Ayutla para derrocar a Santa Anna, reinstaurar la República y elegir un Presidente provisional que convocara a elecciones para instalar un Congreso extraordinario.
A la salida de Santa Anna, en 1855, prosiguieron los cambios en la silla presidencial: Martín Carrera, Juan Álvarez e Ignacio Comonfort. Este último convocó a la elección del Congreso para reformar la Constitución. Fue así como la Cámara de Diputados volvió a reunirse, con toda legalidad, el 18 de febrero de 1856, en el Recinto de Palacio Nacional.
Después de casi un año de discusiones, la Nueva Constitución fue firmada el 5 de febrero de 1857. En ella se declaró que la nación quedaba organizada como República Democrática, Representativa y Popular; el poder de la Federación quedó dividido en Ejecutivo, Legislativo y Judicial; en la mayoría de los casos el Presidente de la República seria el ejecutor de las disposiciones emanadas de la Cámara de Diputados.
Pero la nueva Constitución enfrentaría graves problemas. No sólo porque sus disposiciones afectaban intereses de los grupos tradicionalmente privilegiados, sino también porque la realidad del país le auguraba un destino incierto.
Cámara de Diputados en San Luis Potosí
A mediados de 1857 el país vivía una situación particularmente crítica: movimientos armados, la Iglesia en rebeldía con el Estado, excomuniones para quienes jurasen la Constitución, problemas financieros, reclamaciones de España.
Comonfort asumió la Presidencia Constitucional el 1º de diciembre de ese año y propuso practicar algunas reformas a la Carta Magna. Pocos días después lo respaldó Felix Zuloaga, por medio del Plan de Tacubaya.
La Cámara se opuso y fue disuelta en el mismo mes de diciembre. Benito Juárez, entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia, y el presidente de la Asamblea Legislativa fueron aprehendidos.
Al conseguir su libertad, Juárez asumió la Primera Magistratura e inició un peregrinar por el país y algunos países del extranjero para, finalmente, establecer su gobierno en Veracruz, en el mes de mayo de 1858.
Cada vez se agudizaba más la batalla entre liberales y conservadores. Los segundos reconocieron como Presidente a Zuloaga y después a Miguel Miramón.
El gobierno constitucional volvió a la ciudad de México en 1861. Juárez convocó a elecciones para instalar la Cámara que sancionara los nuevos comicios presidenciales, pero las presiones de los conservadores, ahora aliados con los franceses, obligaron a la salida del Presidente y los tres Poderes de la Unión, hacia San Luis Potosí.
El Recinto que en esa ciudad ocuparon el Congreso y la Suprema Corte de Justicia fue construido hacia 1764 para realizar en él la división del oro y la plata. Se le conocía como las Antiguas Cajas Reales y se le consideraba la mansión más bella e importante de San Luis Potosí. En efecto, es un edificio profusamente adornado, pero sin caer en la exageración.
Desde esa sede, el Congreso declaró nulos todos los actos inspirados por los invasores extranjeros, e invitó a la nación a sostener la lucha contra los franceses.
Cámara de Diputados en Saltillo
Las amenazas de los intervencionistas obligaron a los republicanos a salir hacia Saltillo. En el edificio donde se alojó la familia del Presidente se destinó un salón para que la Diputación Permanente del Congreso sesionara provisionalmente.
La construcción del edificio data del siglo XVII. Era muy sobria, una más de las casas novohispanas, con un patio en cuyo centro se encontraba una bella fuente. Años atrás había albergado al Colegio Católico de la Paz y luego fue residencia del obispo de Saltillo. La estancia en esa ciudad fue breve y de allí el gobierno salió hacia Monterrey. Las circunstancias de la guerra con los franceses lo obligaron a volver a Saltillo, donde se intentó –fallidamente– elegir a los miembros del Poder Legislativo.
Para entonces –1864–, Maximiliano gobernaba el país para los conservadores, e inició una política muy alejada de la posición tradicional de sus partidarios; trató de adecuar las instituciones monárquicas a la nación mexicana y confirmó las garantías individuales propuestas por el grupo liberal radical. El Imperio sucumbió al perder sus apoyos básicos: del gobierno francés y del grupo conservador.
Juárez entró triunfante en la ciudad de México, y el 8 de diciembre de 1867 quedó instalado, después de haber dejado de fungir durante tres años, el Poder Legislativo.
Teatro y Circo de Chiarini
El 14 de agosto de 1867, Juárez convocó a elecciones generales en todos los estados de la Federación y pidió a los votantes que expresaran su opinión sobre si el Congreso podría reformar la Constitución Federal, sin observar los requisitos establecidos para ello.
Las reformas propuestas trataban de disminuir las facultades del Congreso y fueron vistas como el germen para el establecimiento de un gobierno dictatorial.
Al efectuarse las elecciones, Juárez venció a Porfirio Díaz. Como Presidente justificó ante el Congreso las reformas que había propuesto, considerándolas extraordinarias. Ya en funciones, la Cámara desarrolló una intensa actividad legislativa.
Las grandes conquistas del gobierno juarista fueron la estabilidad política y la continuidad legal. Sólo en 1871, cuando se inició la campaña por la Primera Magistratura, aparecieron los problemas. Los candidatos fueron el propio Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz. Ninguno de ellos obtuvo mayoría en las votaciones, y el Congreso designó al primero. Entonces, Porfirio Díaz se sublevó con el Plan de la Noria, por medio del cual instó al pueblo a que se levantara contra los que él llamaba usurpadores.
Juárez murió el 18 de julio de 1872. Lerdo de Tejada pasó a ocupar la Presidencia, y quedaron sin fundamento las razones del plan de Díaz.
Durante la mayor parte del gobierno de Juárez la Cámara sesionó en su salón de Palacio Nacional, salvo unos cuantos meses, durante 1868, en que, por causas no conocidas con precisión, ocupo el edificio del Circo Chiarini.
En sus orígenes, este edificio fue parte del claustro del Convento de San Francisco; la primitiva construcción se desplomó hacia 1590 y de inmediato se inició su reedificación, con una combinación de estilos barroco y clásico. Otra parte del convento fue destruida en 1861, cuando se abrió la calle de Gante. Cinco años después lo adquirió un tal Juan Perito; luego Giuseppe Chiarini, empresario de espectáculos; paso otra vez a Perrot, y se le llamo Gran Circo Nacional.
Al incendiarse el salón de la Cámara de Diputados en Palacio Nacional, el 22 de julio de 1872, el Circo Nacional fue considerado como un posible local para efectuar en él las sesiones, pero la propuesta fue rechazada porque cuatro años atrás había resultado incómodo a causa del ruido que la lluvia provocaba en el techo y porque no se tenían a la mano los archivos.
Documento completo
| < Prev | Próximo > |
|---|



