GUERRA DE INTERVENCIÓN
Zitácuaro no solo luchó durante la Revolución de Ayutla y en la Guerra de Reforma, sino también lo hizo durante la Guerra de Intervención. Precisamente la lucha en contra de los franceses en Michoacán se inició en esta región de Zitácuaro en 1863, cuando a finales del año, el Gral. Porfirio Díaz sostiene enfrentamientos, en Tierra Caliente, contra las tropas del traidor Laureano Valdés, primero y después contra el Gral. Bertier, a quienes derrota sin mayores problemas.
Con la finalidad de enfrentar exitosamente a los intervencionistas, Zitácuaro inició la organización de sus contingentes. En esta tarea y en la defensa de la soberanía e independencia participaron destacadamente los chinacos Vicente Riva Palacio, Nicolás Romero, Crescencio Morales, Francisco Serrato, Donaciano Ojeda, Luís Robredo, Luís Carrillo, Germán, Lorenzo y Gregorio Contreras; José María, Darío y Marcos Alzati; Félix Bernal entre otros.
Con el nombramiento de D. Crescencio Morales como Prefecto y Comandante Militar de Zitácuaro, la causa libertadora empezó a generar mayor fuerza al organizarse con bases más sólidas la Guardia Nacional, que en breve tiempo ya contaba con aproximadamente cien infantes y una reducida fuerza de caballería. Por su parte Vicente Riva Palacio había logrado organizar dos compañías de infantería y treinta mosqueteros a caballo.
Mientras tanto las tropas enemigas se acercaban a Zitácuaro, después de haberse apoderado de las poblaciones de Ixtlahuaca, Tlalpujahua, Angangueo, Maravatío, Tajimaroa, Tuxpan entre otras del Estado de México. Considerando las pocas posibilidades de derrotar a los imperialistas, Riva Palacio y Crescencio Morales deciden retirarse a los cerros circunvecinos de la población.
Para el día 28 de marzo de 1864, procedentes de Tuxpan, los franceses entraron a Zitácuaro con el regimiento de zuavos (soldados argelinos al servicio de Francia) al mando del coronel Clinchant y una fuerza de caballería integrada por traidores. Al no encontrase con enemigo alguno, los imperialistas se dedicaron a saquear las casas y comercios. Ante un simulacro de ataque efectuado por los chinacos, los zuavos y traidores mexicanos, se vieron obligados a salir de Zitácuaro. Con el botín en su poder tomaron el camino a Tuxpan; hicieron un alto en Loma Larga, en donde establecieron un tianguis para vender el ganado producto de su actividad ilícita.
En el mes de mayo de 1864, Nicolás Romero, procedente del Estado de México, se adhiere a la tropa que comanda Riva Palacio. Con este importante refuerzo, las fuerzas de Vicente Riva Palacio se constituyeron en un importante foco de resistencia y desestabilización para el imperio.
Leonardo Márquez, jefe de las fuerzas imperialistas en Michoacán, creía pertinente y necesario acabar con la tropa republicana de Zitácuaro. Con tal propósito, Márquez con 3500 hombres toma, el día 2 de julio, la ciudad de Zitácuaro, la que ha sido desalojada con antelación por el pueblo y los guerrilleros. Ante la ausencia del ejercito enemigo, Márquez emprende su regreso, el 3 julio, a Maravatío y a Morelia; deja la plaza en poder de 2000 hombres al mando de los coroneles Doroteo Vera, Paulino Gómez Lamadrid, Laureano Valdés y Antonio Díaz. Estos jefes imperialistas se preparan para enfrentar a los guerrilleros republicanos; para este efecto, levantan trincheras y fortificaciones.
Durante todo el día los chinacos, debidamente organizados, estuvieron provocando a los imperialistas con el propósito de sacarlos de la población y enfrentarlos a campo abierto. Al no obtener respuesta, Riva Palacio decide atacar el enemigo al amanecer del día 5 de julio. Estaba a punto de iniciarse una batalla memorable en defensa de la soberanía nacional.
Nicolás Romero, con un grupo de chinacos disfrazados de traidores, penetró a las calles de Zitácuaro disparando sobre las trincheras del enemigo, en tanto que Riva Palacio se había posesionado del Cerrito de la Independencia. Por el ala derecha se encontraba Julián Solano y Luís Carrillo con cuarenta dragones y una pequeña fuerza de infantería, por la izquierda estaba Castillo con el escuadrón de su mando, apoyaban estas maniobras los batallones de Robredo y Bernal. La batalla duraría cinco horas.
Al paso del tiempo las condiciones del combate se hacían más difíciles para los dos combatientes. La presencia de un torrencial aguacero dificultó el desarrollo y desenlace de la batalla, la victoria no se definió para ninguna de las dos partes, pues ésta tuvo que suspenderse.
Los imperialistas se guarecieron al interior de la población, mientras que las tropas liberales permanecieron en el campo abierto, expuestas a la intemperie.
Los republicanos, en su recuento de pérdidas, reportaban a varios oficiales muertos y a sesenta hombres de tropa faltantes. Los imperialistas, a las primeras horas del día 6 de julio, emprenden la retirada. De esta manera concluyó la jornada del 5 de julio, que, si no fue una victoria para los republicanos, se tradujo en una derrota completa para los imperialistas.
Los franceses vuelven a Zitácuaro el 13 de agosto. Al mando de 1000 hombres, Lamadrid y Laureano Valdés a toda costa deseaban exterminar a la guerrilla liberal de la región. Nuevamente los chinacos se posesionan de los cerros que rodean la población, desde los cuales intentan atacar a los conservadores. Nicolás Romero al frente de su tropa, compuesta por doscientos jinetes, ataca el 16 de agosto al enemigo; se entabla un breve pero duro combate, los imperialistas, de no haber sido por su artillería hubieran sucumbido ante las mortíferas lanzas de los chinacos. La efectividad de los cañones obliga a Romero a ordenar la retirada; las tropas imperialistas, con el temor de ser atacadas por segunda ocasión, abandonan Zitácuaro.
En Zitácuaro se sucedía una batalla tras otra. En Guanoro, el primero de noviembre de 1864, las tropas republicanas se enfrentan a las del traidor Laureano Valdés. En este enfrentamiento desgraciadamente mueren dos distinguidos chinacos: Francisco Serrato y Donaciano Ojeda, aunque también es herido Valdés, el que muere posteriormente.
También había muerto Crescencio Morales el 12 de octubre de 1864 en Irimbo. Los franceses querían concluir su obra de exterminio sobre los principales jefes chinacos. Con tal fin los imperialistas, con más de 1800 hombres deciden, el 15 de noviembre, buscar a Nicolás Romero que se encontraba en La Florida. Sin éxito emprenden el camino de regreso. Nicolás Romero, les manda un mensaje a los franceses con un soldado imperialista que había apresado: "No me esperen tan lejos, los espero en el camino a Zitácuaro." Nicolás Romero enfrenta a la tropa extranjera, el 16 de noviembre, en tres ocasiones, mismas que le reditúan otras tantas victorias.
El resto del año de 1864 y a principio de 1865, la guerrilla republicana emprende campaña por el Estado de México. Nicolás Romero ejecuta una de sus últimas acciones de guerra en esta región; el 27 de enero se enfrenta a las tropas de De Potier y de Lamadrid, considerando que la población es indefendible emprende su viaje hacia Carácuaro, en el camino es apresado el 31 de enero por estos dos personajes en El limón de Papatzidán. El "León de la Montaña" es muerto por el imperio, el 18 de marzo de 1865, en la plaza Mixcalco en la Ciudad de México.
Después de este lamentable acontecimiento, las condiciones eran adversas para las tropas republicanas. Los invasores ocuparon Zitácuaro y las poblaciones y haciendas circunvecinas como La Florida, El Bosque, La Encarnación, Trojes, Tuxpan y Jungapeo. Se les prendió fuego a algunas poblaciones, hubo saqueos y robo de ganado por parte de los soldados franceses al mando de De Potier. Esta situación motivó que las autoridades legítimas se radicaran en Tuzantla.
Existía entre la población y los chinacos el deseo de recuperar Zitácuaro, propósito que se logra con las fuerzas de León Ugalde el siete de marzo de 1865. El gusto duró poco, pues el día 10 de marzo llegaba Ramón Méndez con su Batallón del Emperador. Cuando se enteraron los republicanos Ugalde, Juan Valencia y Carlos Castillo, que estaba por llegar el enemigo, se trasladaron al Cerrito de la Independencia con la finalidad de fortalecerse. Al no lograrlo se retiraron a la Barranca Honda, en donde fueron cercados y atacados por Méndez, el 11 de Marzo, quien les causó 40 muertos y más de 50 prisioneros, entre ellos se encontraba herido Valencia, el cual fue fusilado y colgado posteriormente. Al dejar Méndez Zitácuaro, el 14 de marzo, para retirarse a Valle de Bravo, Riva Palacio procedente de Carácuaro, junto con Ugalde derrotan, el 16, a la guarnición imperialista compuesta de 400 hombres al mando del Teniente Coronel Antonio Díaz; las fuerzas republicanas logran hacerse de 200 infantes y 100 jinetes prisioneros.
La presencia de un torrencial aguacero dificultó el desarrollo y desenlace de la batalla, la victoria no se definió para ninguna de las dos partes, pues ésta tuvo que suspenderse.
Los imperialistas se guarecieron al interior de la población, mientras que las tropas liberales permanecieron en el campo abierto, expuestas a la intemperie.
Los republicanos, en su recuento de pérdidas, reportaban a varios oficiales muertos y a sesenta hombres de tropa faltantes. Los imperialistas, a las primeras horas del día 6 de julio, emprenden la retirada. De esta manera concluyó la jornada del 5 de julio, que, si no fue una victoria para los republicanos, se tradujo en una derrota completa para los imperialistas.
Los franceses vuelven a Zitácuaro el 13 de agosto. Al mando de 1000 hombres, Lamadrid y Laureano Valdés a toda costa deseaban exterminar a la guerrilla liberal de la región. Nuevamente los chinacos se posesionan de los cerros que rodean la población, desde los cuales intentan atacar a los conservadores. Nicolás Romero al frente de su tropa, compuesta por doscientos jinetes, ataca el 16 de agosto al enemigo; se entabla un breve pero duro combate, los imperialistas, de no haber sido por su artillería hubieran sucumbido ante las mortíferas lanzas de los chinacos. La efectividad de los cañones obliga a Romero a ordenar la retirada; las tropas imperialistas, con el temor de ser atacadas por segunda ocasión, abandonan Zitácuaro.
En Zitácuaro se sucedía una batalla tras otra. En Guanoro, el primero de noviembre de 1864, las tropas republicanas se enfrentan a las del traidor Laureano Valdés. En este enfrentamiento desgraciadamente mueren dos distinguidos chinacos: Francisco Serrato y Donaciano Ojeda, aunque también es herido Valdés, el que muere posteriormente.
También había muerto Crescencio Morales el 12 de octubre de 1864 en Irimbo. Los franceses querían concluir su obra de exterminio sobre los principales jefes chinacos. Con tal fin los imperialistas, con más de 1800 hombres deciden, el 15 de noviembre, buscar a Nicolás Romero que se encontraba en La Florida. Sin éxito emprenden el camino de regreso. Nicolás Romero, les manda un mensaje a los franceses con un soldado imperialista que había apresado: "No me esperen tan lejos, los espero en el camino a Zitácuaro." Nicolás Romero enfrenta a la tropa extranjera, el 16 de noviembre, en tres ocasiones, mismas que le reditúan otras tantas victorias.
El resto del año de 1864 y a principio de 1865, la guerrilla republicana emprende campaña por el Estado de México. Nicolás Romero ejecuta una de sus últimas acciones de guerra en esta región; el 27 de enero se enfrenta a las tropas de De Potier y de Lamadrid, considerando que la población es indefendible emprende su viaje hacia Carácuaro, en el camino es apresado el 31 de enero por estos dos personajes en El limón de Papatzidán. El "León de la Montaña" es muerto por el imperio, el 18 de marzo de 1865, en la plaza Mixcalco en la Ciudad de México.
Después de este lamentable acontecimiento, las condiciones eran adversas para las tropas republicanas. Los invasores ocuparon Zitácuaro y las poblaciones y haciendas circunvecinas como La Florida, El Bosque, La Encarnación, Trojes, Tuxpan y Jungapeo. Se les prendió fuego a algunas poblaciones, hubo saqueos y robo de ganado por parte de los soldados franceses al mando de De Potier. Esta situación motivó que las autoridades legítimas se radicaran en Tuzantla.
Existía entre la población y los chinacos el deseo de recuperar Zitácuaro, propósito que se logra con las fuerzas de León Ugalde el siete de marzo de 1865. El gusto duró poco, pues el día 10 de marzo llegaba Ramón Méndez con su Batallón del Emperador. Cuando se enteraron los republicanos Ugalde, Juan Valencia y Carlos Castillo, que estaba por llegar el enemigo, se trasladaron al Cerrito de la Independencia con la finalidad de fortalecerse. Al no lograrlo se retiraron a la Barranca Honda, en donde fueron cercados y atacados por Méndez, el 11 de Marzo, quien les causó 40 muertos y más de 50 prisioneros, entre ellos se encontraba herido Valencia, el cual fue fusilado y colgado posteriormente. Al dejar Méndez Zitácuaro, el 14 de marzo, para retirarse a Valle de Bravo, Riva Palacio procedente de Carácuaro, junto con Ugalde derrotan, el 16, a la guarnición imperialista compuesta de 400 hombres al mando del Teniente Coronel Antonio Díaz; las fuerzas republicanas logran nacerse de 200 infantes y 100 jinetes prisioneros.
La Plaza de Zitácuaro nuevamente cae en poder del imperio al establecerse en ella, el 20 de marzo de 1865, una parte de la legión belga y la primera sección del Coronel Méndez que regresaba de Valle de Bravo. Enterados los imperialistas de que parte del ejército belga había sido derrotado por las tropas republicanas en Tacámbaro, al mando de Nicolás Regules, Ortega y Riva Palacio, decidieron tomar venganza a costa de los habitantes de Zitácuaro. Las tropas del traidor Méndez y los belgas, el 15 de abril de 1865, cometen un acto cobarde y bárbaro: le prenden fuego a la Ciudad de la Independencia.
Fuente: Crispin Duarte Soto / Zitácuaro Compilacion de Artículos / Edición Marzo 2000 / (P 20-23) / Gobierno Municipal de Zitácuaro
Con el nombramiento de D. Crescencio Morales como Prefecto y Comandante Militar de Zitácuaro, la causa libertadora empezó a generar mayor fuerza al organizarse con bases más sólidas la Guardia Nacional, que en breve tiempo ya contaba con aproximadamente cien infantes y una reducida fuerza de caballería. Por su parte Vicente Riva Palacio había logrado organizar dos compañías de infantería y treinta mosqueteros a caballo.
Mientras tanto las tropas enemigas se acercaban a Zitácuaro, después de haberse apoderado de las poblaciones de Ixtlahuaca, Tlalpujahua, Angangueo, Maravatío, Tajimaroa, Tuxpan entre otras del Estado de México. Considerando las pocas posibilidades de derrotar a los imperialistas, Riva Palacio y Crescencio Morales deciden retirarse a los cerros circunvecinos de la población.
Para el día 28 de marzo de 1864, procedentes de Tuxpan, los franceses entraron a Zitácuaro con el regimiento de zuavos (soldados argelinos al servicio de Francia) al mando del coronel Clinchant y una fuerza de caballería integrada por traidores. Al no encontrase con enemigo alguno, los imperialistas se dedicaron a saquear las casas y comercios. Ante un simulacro de ataque efectuado por los chinacos, los zuavos y traidores mexicanos, se vieron obligados a salir de Zitácuaro. Con el botín en su poder tomaron el camino a Tuxpan; hicieron un alto en Loma Larga, en donde establecieron un tianguis para vender el ganado producto de su actividad ilícita.
En el mes de mayo de 1864, Nicolás Romero, procedente del Estado de México, se adhiere a la tropa que comanda Riva Palacio. Con este importante refuerzo, las fuerzas de Vicente Riva Palacio se constituyeron en un importante foco de resistencia y desestabilización para el imperio.
Leonardo Márquez, jefe de las fuerzas imperialistas en Michoacán, creía pertinente y necesario acabar con la tropa republicana de Zitácuaro. Con tal propósito, Márquez con 3500 hombres toma, el día 2 de julio, la ciudad de Zitácuaro, la que ha sido desalojada con antelación por el pueblo y los guerrilleros. Ante la ausencia del ejercito enemigo, Márquez emprende su regreso, el 3 julio, a Maravatío y a Morelia; deja la plaza en poder de 2000 hombres al mando de los coroneles Doroteo Vera, Paulino Gómez Lamadrid, Laureano Valdés y Antonio Díaz. Estos jefes imperialistas se preparan para enfrentar a los guerrilleros republicanos; para este efecto, levantan trincheras y fortificaciones.
Durante todo el día los chinacos, debidamente organizados, estuvieron provocando a los imperialistas con el propósito de sacarlos de la población y enfrentarlos a campo abierto. Al no obtener respuesta, Riva Palacio decide atacar el enemigo al amanecer del día 5 de julio. Estaba a punto de iniciarse una batalla memorable en defensa de la soberanía nacional.
Nicolás Romero, con un grupo de chinacos disfrazados de traidores, penetró a las calles de Zitácuaro disparando sobre las trincheras del enemigo, en tanto que Riva Palacio se había posesionado del Cerrito de la Independencia. Por el ala derecha se encontraba Julián Solano y Luís Carrillo con cuarenta dragones y una pequeña fuerza de infantería, por la izquierda estaba Castillo con el escuadrón de su mando, apoyaban estas maniobras los batallones de Robredo y Bernal. La batalla duraría cinco horas.
Al paso del tiempo las condiciones del combate se hacían más difíciles para los dos combatientes. La presencia de un torrencial aguacero dificultó el desarrollo y desenlace de la batalla, la victoria no se definió para ninguna de las dos partes, pues ésta tuvo que suspenderse.
Los imperialistas se guarecieron al interior de la población, mientras que las tropas liberales permanecieron en el campo abierto, expuestas a la intemperie.
Los republicanos, en su recuento de pérdidas, reportaban a varios oficiales muertos y a sesenta hombres de tropa faltantes. Los imperialistas, a las primeras horas del día 6 de julio, emprenden la retirada. De esta manera concluyó la jornada del 5 de julio, que, si no fue una victoria para los republicanos, se tradujo en una derrota completa para los imperialistas.
Los franceses vuelven a Zitácuaro el 13 de agosto. Al mando de 1000 hombres, Lamadrid y Laureano Valdés a toda costa deseaban exterminar a la guerrilla liberal de la región. Nuevamente los chinacos se posesionan de los cerros que rodean la población, desde los cuales intentan atacar a los conservadores. Nicolás Romero al frente de su tropa, compuesta por doscientos jinetes, ataca el 16 de agosto al enemigo; se entabla un breve pero duro combate, los imperialistas, de no haber sido por su artillería hubieran sucumbido ante las mortíferas lanzas de los chinacos. La efectividad de los cañones obliga a Romero a ordenar la retirada; las tropas imperialistas, con el temor de ser atacadas por segunda ocasión, abandonan Zitácuaro.
En Zitácuaro se sucedía una batalla tras otra. En Guanoro, el primero de noviembre de 1864, las tropas republicanas se enfrentan a las del traidor Laureano Valdés. En este enfrentamiento desgraciadamente mueren dos distinguidos chinacos: Francisco Serrato y Donaciano Ojeda, aunque también es herido Valdés, el que muere posteriormente.
También había muerto Crescencio Morales el 12 de octubre de 1864 en Irimbo. Los franceses querían concluir su obra de exterminio sobre los principales jefes chinacos. Con tal fin los imperialistas, con más de 1800 hombres deciden, el 15 de noviembre, buscar a Nicolás Romero que se encontraba en La Florida. Sin éxito emprenden el camino de regreso. Nicolás Romero, les manda un mensaje a los franceses con un soldado imperialista que había apresado: "No me esperen tan lejos, los espero en el camino a Zitácuaro." Nicolás Romero enfrenta a la tropa extranjera, el 16 de noviembre, en tres ocasiones, mismas que le reditúan otras tantas victorias.
El resto del año de 1864 y a principio de 1865, la guerrilla republicana emprende campaña por el Estado de México. Nicolás Romero ejecuta una de sus últimas acciones de guerra en esta región; el 27 de enero se enfrenta a las tropas de De Potier y de Lamadrid, considerando que la población es indefendible emprende su viaje hacia Carácuaro, en el camino es apresado el 31 de enero por estos dos personajes en El limón de Papatzidán. El "León de la Montaña" es muerto por el imperio, el 18 de marzo de 1865, en la plaza Mixcalco en la Ciudad de México.
Después de este lamentable acontecimiento, las condiciones eran adversas para las tropas republicanas. Los invasores ocuparon Zitácuaro y las poblaciones y haciendas circunvecinas como La Florida, El Bosque, La Encarnación, Trojes, Tuxpan y Jungapeo. Se les prendió fuego a algunas poblaciones, hubo saqueos y robo de ganado por parte de los soldados franceses al mando de De Potier. Esta situación motivó que las autoridades legítimas se radicaran en Tuzantla.
Existía entre la población y los chinacos el deseo de recuperar Zitácuaro, propósito que se logra con las fuerzas de León Ugalde el siete de marzo de 1865. El gusto duró poco, pues el día 10 de marzo llegaba Ramón Méndez con su Batallón del Emperador. Cuando se enteraron los republicanos Ugalde, Juan Valencia y Carlos Castillo, que estaba por llegar el enemigo, se trasladaron al Cerrito de la Independencia con la finalidad de fortalecerse. Al no lograrlo se retiraron a la Barranca Honda, en donde fueron cercados y atacados por Méndez, el 11 de Marzo, quien les causó 40 muertos y más de 50 prisioneros, entre ellos se encontraba herido Valencia, el cual fue fusilado y colgado posteriormente. Al dejar Méndez Zitácuaro, el 14 de marzo, para retirarse a Valle de Bravo, Riva Palacio procedente de Carácuaro, junto con Ugalde derrotan, el 16, a la guarnición imperialista compuesta de 400 hombres al mando del Teniente Coronel Antonio Díaz; las fuerzas republicanas logran hacerse de 200 infantes y 100 jinetes prisioneros.
La presencia de un torrencial aguacero dificultó el desarrollo y desenlace de la batalla, la victoria no se definió para ninguna de las dos partes, pues ésta tuvo que suspenderse.
Los imperialistas se guarecieron al interior de la población, mientras que las tropas liberales permanecieron en el campo abierto, expuestas a la intemperie.
Los republicanos, en su recuento de pérdidas, reportaban a varios oficiales muertos y a sesenta hombres de tropa faltantes. Los imperialistas, a las primeras horas del día 6 de julio, emprenden la retirada. De esta manera concluyó la jornada del 5 de julio, que, si no fue una victoria para los republicanos, se tradujo en una derrota completa para los imperialistas.
Los franceses vuelven a Zitácuaro el 13 de agosto. Al mando de 1000 hombres, Lamadrid y Laureano Valdés a toda costa deseaban exterminar a la guerrilla liberal de la región. Nuevamente los chinacos se posesionan de los cerros que rodean la población, desde los cuales intentan atacar a los conservadores. Nicolás Romero al frente de su tropa, compuesta por doscientos jinetes, ataca el 16 de agosto al enemigo; se entabla un breve pero duro combate, los imperialistas, de no haber sido por su artillería hubieran sucumbido ante las mortíferas lanzas de los chinacos. La efectividad de los cañones obliga a Romero a ordenar la retirada; las tropas imperialistas, con el temor de ser atacadas por segunda ocasión, abandonan Zitácuaro.
En Zitácuaro se sucedía una batalla tras otra. En Guanoro, el primero de noviembre de 1864, las tropas republicanas se enfrentan a las del traidor Laureano Valdés. En este enfrentamiento desgraciadamente mueren dos distinguidos chinacos: Francisco Serrato y Donaciano Ojeda, aunque también es herido Valdés, el que muere posteriormente.
También había muerto Crescencio Morales el 12 de octubre de 1864 en Irimbo. Los franceses querían concluir su obra de exterminio sobre los principales jefes chinacos. Con tal fin los imperialistas, con más de 1800 hombres deciden, el 15 de noviembre, buscar a Nicolás Romero que se encontraba en La Florida. Sin éxito emprenden el camino de regreso. Nicolás Romero, les manda un mensaje a los franceses con un soldado imperialista que había apresado: "No me esperen tan lejos, los espero en el camino a Zitácuaro." Nicolás Romero enfrenta a la tropa extranjera, el 16 de noviembre, en tres ocasiones, mismas que le reditúan otras tantas victorias.
El resto del año de 1864 y a principio de 1865, la guerrilla republicana emprende campaña por el Estado de México. Nicolás Romero ejecuta una de sus últimas acciones de guerra en esta región; el 27 de enero se enfrenta a las tropas de De Potier y de Lamadrid, considerando que la población es indefendible emprende su viaje hacia Carácuaro, en el camino es apresado el 31 de enero por estos dos personajes en El limón de Papatzidán. El "León de la Montaña" es muerto por el imperio, el 18 de marzo de 1865, en la plaza Mixcalco en la Ciudad de México.
Después de este lamentable acontecimiento, las condiciones eran adversas para las tropas republicanas. Los invasores ocuparon Zitácuaro y las poblaciones y haciendas circunvecinas como La Florida, El Bosque, La Encarnación, Trojes, Tuxpan y Jungapeo. Se les prendió fuego a algunas poblaciones, hubo saqueos y robo de ganado por parte de los soldados franceses al mando de De Potier. Esta situación motivó que las autoridades legítimas se radicaran en Tuzantla.
Existía entre la población y los chinacos el deseo de recuperar Zitácuaro, propósito que se logra con las fuerzas de León Ugalde el siete de marzo de 1865. El gusto duró poco, pues el día 10 de marzo llegaba Ramón Méndez con su Batallón del Emperador. Cuando se enteraron los republicanos Ugalde, Juan Valencia y Carlos Castillo, que estaba por llegar el enemigo, se trasladaron al Cerrito de la Independencia con la finalidad de fortalecerse. Al no lograrlo se retiraron a la Barranca Honda, en donde fueron cercados y atacados por Méndez, el 11 de Marzo, quien les causó 40 muertos y más de 50 prisioneros, entre ellos se encontraba herido Valencia, el cual fue fusilado y colgado posteriormente. Al dejar Méndez Zitácuaro, el 14 de marzo, para retirarse a Valle de Bravo, Riva Palacio procedente de Carácuaro, junto con Ugalde derrotan, el 16, a la guarnición imperialista compuesta de 400 hombres al mando del Teniente Coronel Antonio Díaz; las fuerzas republicanas logran nacerse de 200 infantes y 100 jinetes prisioneros.
La Plaza de Zitácuaro nuevamente cae en poder del imperio al establecerse en ella, el 20 de marzo de 1865, una parte de la legión belga y la primera sección del Coronel Méndez que regresaba de Valle de Bravo. Enterados los imperialistas de que parte del ejército belga había sido derrotado por las tropas republicanas en Tacámbaro, al mando de Nicolás Regules, Ortega y Riva Palacio, decidieron tomar venganza a costa de los habitantes de Zitácuaro. Las tropas del traidor Méndez y los belgas, el 15 de abril de 1865, cometen un acto cobarde y bárbaro: le prenden fuego a la Ciudad de la Independencia.
Fuente: Crispin Duarte Soto / Zitácuaro Compilacion de Artículos / Edición Marzo 2000 / (P 20-23) / Gobierno Municipal de Zitácuaro
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Comentarios
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PD. Una disculpa por nuestra omisión.
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