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Deseos populares y sentimientos nacionales

Miércoles, 22 de Febrero de 2006 18:40 Medios Libres 0 Comentarios Zitácuaro - Historia
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 Al iniciarse el año de 1812, su presidente, licenciado López Rayón, hizo circular en copias manuscritas el proyecto básico de una Constitución, que sienta las bases políticas y sociales del nuevo Estado nacional; documento borrador al que dio varios significativos títulos: Constitución Nacional Provisional, Elementos de la Constitución y 38 Puntos Constitucionales.

En abril de 1812, mientras se dirigía a Toluca, escribió una carta a Morelos, acuartelado en Cuautla, a la que adjuntó el texto constitucional citado, pidiéndole que lo examinara "y le expusiera con toda libertad lo que juzgara conveniente añadir u omitir"; advirtiéndole -apuntando el conflicto ideológico que habría de enfrentarlos- que "la Constitución podría modificarse por las circunstancias, pero de ningún modo convertirse en otra".

Morelos no recibió la copia en esos momentos sino varios meses después, en Tehuacán.

El proyecto establece la monarquía parlamentaria. Luego entonces, la forma de gobierno podría adoptar una u otra modalidad monárquica, pero "de ningún modo" adoptar la estructura republicana.

Esto hizo reflexionar al héroe de Cuautla. Sus Reflexiones las escribió al margen de los Elementos Constitucionales. El Siervo de la Nación estaba de acuerdo con muchos de sus puntos; pero no con otros, y de no escasa importancia. Por lo pronto, hizo sus observaciones a algunos de los artículos del proyecto recibido.

Pero más tarde consideró conveniente separar los que no compartía a fin de ir formando una doctrina distinta, precisa y definida, que pudiera oponer a la del abogado criollo cuando las circunstancias fueren oportunas. Porque el proyecto constitucional del presidente López Rayón, en opinión del capitán general Morelos, tendría que modificar no sólo su forma sino también su esencia.

En lugar del régimen monárquico tendría que establecerse el republicano. Morelos, como el Generalísimo Hidalgo, no era partidario de la monarquía constitucional. Por consiguiente, no lo era del proyecto monárquico aprobado en Zitácuaro por los fundadores de la corporación política soberana, por la sencilla razón de que pensaba, como su Maestro, que Fernando VII era "un ente que ya no existía".

Desde noviembre de 1812, en Tehuacán, se lo escribiría textualmente a López Rayón: “Ya todos saben la suerte de nuestro Fernando VII”. No existiendo rey era incongruente luchar por él. No hay monarquía sin monarca.

No hay reino sin rey. Y al revés. No habiendo monarca, no tenía por qué haber monarquía, fuese absoluta o constitucional. Consecuentemente, los órganos del Estado nacional no debían ejercer el poder en nombre del rey sino en el de la nación. Había llegado el momento, según el caudillo del Sur, de confrontar abiertamente las dos posiciones políticas de la insurgencia, discutir la forma de gobierno que más se adaptara a la naturaleza de la nación y adoptar definitivamente la que mejor respondiera a sus intereses y necesidades políticas.

La monarquía era el símbolo de una esperanza vana. No había monarca. La república, en cambio, era el espejo de una realidad nacional: había pueblo. La monarquía le parecía "hipotética". Se había plegado a ella por orden, conveniencia y disciplina, no por convicción. La república, en cambio, ya estaba establecida de hecho.

Era necesario formalizarla de derecho. La guerra se limitaría a expulsar al enemigo español. Y observando que el presidente López Rayón había hecho notar en su manuscrito que sus puntos constitucionales eran "los deseos de nuestros pueblos", como no vaciló en asegurar, de la misma manera Morelos se consideró autorizado para interpretar los de él como "sentimientos de la nación". Y tal fue, en efecto, el título que puso a sus reflexiones constitucionales; las cuales, aunque comenzó a elaborar en Tehuacán desde septiembre de 1812, no las daría a conocer oficialmente sino hasta un año después, en septiembre de 1813, al instalarse el Congreso Constituyente de la nación en la ciudad de Chilpancingo

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